Enlaces accesibilidad

Así está el curling en España: aprovechar el tirón de los Juegos para relanzar su mejor momento histórico

  • En España existen 16 clubes, de 8 comunidades autónomas, y ninguna pista exclusiva para el curling
  • El equipo mixto pelea en la élite mundial y el masculino acaba de ascender a la primera división europea
Imagen de las piedras del curling durante un partido de los Juegos Olímpicos de invierno de Milano Cortina 2026.
Imagen de las piedras del curling durante un partido de los Juegos Olímpicos de invierno de Milano Cortina 2026. REUTERS

Clubes de curling en España:

Club Hielo Jaca (Aragón)

B-52 (Madrid)

Barcelona Curling Club (Cataluña)

León Curling Club (Castilla y León)

Curling Club Berga (Cataluña)

Harrikada Neguko Kirol Kluba (País Vasco)

Club Hielo del Pirineo (Aragón)

Hielo Pisuerga (Castilla y León)

Puigcerdà Curling (Cataluña)

Iceberg Curling (País Vasco)

Iparpolo Curling (País Vasco)

Jacetania Curling Club (Aragón)

Los Compadres Curling Club (Andalucía)

Club Hielo Txuri-Berri (País Vasco)

Rioja Curling (La Rioja)

Sporting L´Olla (Cataluña)

Han pasado 16 años desde este repaso al curling en España en plenos JJ.OO. de Vancouver 2010. Desde ese tiempo, muchas cosas han evolucionado, aunque no lo suficiente.

Al rebufo del tirón habitual que despierta este deporte durante unos Juegos de invierno, el curling español anhela dar el paso al frente que sería necesario para tratar de soñar con acercarse a las potencias europeas como Suiza, Italia o las selecciones escandinavas: aumentar el número de practicantes y soñar con tener instalaciones propias.

En España actualmente hay inscritos 16 clubes en la Federación española de Deportes de Hielo. Los claros dominadores en varias de las modalidades son, desde hace años, el club Hielo Txuri-Berri de San Sebastián. Flamantes campeones de España tanto en categoría masculina como femenina.

La mejor pista para practicar curling es la de Jaca debido al tratamiento preferencial del hielo —no es el mismo hielo el del curling que el del hockey o el patinaje, ya que en estos deportes no existe el pebble—. La localidad oscense acoge durante unos meses a la gente del curling después de analizar el impacto de estos en la ciudad.

Las selecciones españolas cosechan los mejores resultados de su historia

La necesidad de estar bien compenetrados provoca una de las características más particulares de este deporte. A las selecciones nacionales no acude el mejor capitán, el mejor lead, etc. sino que los colores nacionales los defienden los componentes del mejor club en su conjunto. De ahí que un primer paso para evolucionar sería aumentar ese número de 16 clubes registrados.

Tras la reestructuración del sistema de competición llevada a cabo por la World Curling, las selecciones españolas se encuentran rindiendo a gran nivel en diferentes modalidades. La selección española masculina ha ascendido a la primera división europea y competirá en el Mundial B. La femenina peleará por ascender en el Mundial C. En el dobles mixto, la pareja formada por Oihane Otaegi y Mikel Unanue llegó a pelear por una plaza para Milano Cortina 2026 en el preolímpico y, por último, el equipo mixto (4 jugadores) ha ganado incluso más de una medalla en los últimos años.

Además, el nivel en categoría junior cada vez es mayor. Así se demuestra cada año en las jornadas de tecnificación para menores de 21 años que organiza en Jaca la RFEDH en las que los clubes envían a sus mejores talentos.

“¿Y mañana qué? No existe un plan para el curling en España”

Una de las personas que mejor conoce el curling en España desde hace décadas es el jugador y periodista especializado Eduardo de Paz. Para Eduardo, el curling español vive su mejor momento en cuanto a resultados, “es innegable”, pero lamenta que todo se deba al empeño particular de los implicados en ello —su hijo es componente del equipo masculino—.

“Obviamente no hay jugadores/as profesionales y ante la ausencia de ayudas por parte de las administraciones tienen que buscarse la vida para conciliar sus trabajos con los entrenamientos y la preparación de los torneos. ¿Qué va a pasar cuando estos jugadores se retiren?”, avanza De Paz.

“La gente te pregunta qué haría falta para ver una medalla olímpica para España en el futuro y, sinceramente, estamos a años luz de ese logro. ¿Cómo vamos a ganar una medalla en un deporte que no dispone ni de instalaciones propias para practicarlo?”, añade.

Jornadas de puertas abiertas para sembrar la semilla

La única vía de vislumbrar un futuro mejor para el curling en España es a través del aumento del número de practicantes. Ángel García Mayor ha sido el comentarista de curling en RTVE y conoce como nadie la situación de su deporte en España y, sobre todo, en Madrid.

A través de su club (B-52) y de la federación madrileña han programado ya dos jornadas de puertas abiertas en el palacio de Hielo de Madrid, una en marzo y otra en abril.

“Hacemos este tipo de iniciativas cada año, pero este año con los Juegos se han desbordado las peticiones. Hay más de 200 inscripciones y en cada una no podemos acoger a más de 35 aproximadamente porque no hay material para tantos”, explica García Mayor.

El trasvase de conocimientos y afición por parte de los clubes ha de aumentar para asegurar un futuro esperanzador. Actualmente están programadas estas jornadas en Madrid y habrá otra próximamente en Benalmádena impulsada por el club Los Compadres.

“Es un debe que tenemos los clubes, el fomentar la iniciación en el curling a los que no lo conocen, pero para ello necesitamos el amparo de las federaciones para disponer de las localizaciones y de la gestión de las jornadas de puertas abiertas”, afirma el veterano jugador madrileño.

El deseo de Ángel es volver a los años de bonanza en Madrid: “En la primera década de los 2000 llegamos a ser 14 clubes solo en Madrid. Teníamos dos horas a la semana para disponer de toda una pista como el Palacio de Hielo para nosotros. Así sí salía a cuenta practicar este deporte increíble porque el alquiler se pagaba entre muchos. Ahora somos solo unos pocos y tenemos que compartir la pista con los patinadores de velocidad”, exclama.

40.000 euros como gasto mínimo para pensar a lo grande

Sergio Vez es el Skip (capitán) del equipo español masculino que hace poco logró el ascenso a la primera división europea del curling. Pocos como él para saber los costes y los esfuerzos que requiere aspirar a competir en la élite para un curler español.

“Tenemos la suerte de contar con una pequeña ayuda del CSD y del Gobierno Vasco, sin eso sería inviable pensar en financiar de manera particular todos nuestros gastos. Cada torneo al que te presentas ya te cuesta alrededor de 7.000 euros”, explica.

La mayor parte de los gastos se van en esos torneos, pero una suma muy importante se deja en viajar al extranjero para “entrenar y preparar las competiciones”. “Tenemos la suerte de trabajar en cosas que nos permiten compaginar —mediante teletrabajo— nuestras estancias en países extranjeros (principalmente Suiza). Si no vamos más es por dinero, el tiempo no sería problema”.

En un cálculo aproximado, Vez estima que menos de 40.000 euros es imposible no gastar si se quiere aspirar a crecer. Todos esos gastos se podrían reducir significativamente si existieran instalaciones, una al menos, en España y no hubiera que desplazarse.

Corea del Sur, el espejo en el que mirarse

Uno de los ejemplos del buen hacer en el curling es hoy en día Corea del Sur. De no ser nadie a competir en la élite en menos de 10 años. Los asiáticos han sabido aprovechar el impulso lógico que les ofreció albergar los Juegos de invierno de Pyeongchang 2018 para colarse y asentarse en las mejores competiciones.

El secreto se basa en la inversión en instalaciones propias para los practicantes de curling —en España la inversión se dedica a enviar a jugadores/as a países con instalaciones apropiadas— y el desarrollo de técnicos, árbitros e incluso especialistas en el hielo.

En España no existen actualmente pistas exclusivas para la práctica de curling —y eso que no necesariamente han de ser muy grandes—, los practicantes tienen que compartir hielo con patinadores y jugadores de hockey. Con el elevado coste que supone para los clubes el alquilar instalaciones de gran calibre y coste de mantenimiento, y con el perjuicio que supone entrenar en una pista en la que el hielo no es para nada apto para la buena práctica del curling.

“Existe una idea equivocada de que una pista de curling es muy cara de construir y mantener. No se necesitan grandes dispendios porque no es necesaria una instalación muy grande ni sistemas de refrigeración monstruosos. Solo hay que mirar lo que se hace en países como Bélgica”, concluye Ángel García Mayor.