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El lince ibérico regresa a Aragón después de medio siglo

  • El Gobierno de esta comunidad ha iniciado su reintroducción con la liberación de dos ejemplares, un macho y una hembra
  • En los próximos meses se liberarán otras cuatro parejas en el entorno del río Huerva
El lince ibérico regresa a Aragón después de medio siglo
Vista de la liberación de Waka y Winx, procedentes del centro de cría en cautividad del Acebuche. JAVIER CEBOLLADA / EFE
RTVE.es

El lince ibérico ha vuelto a pisar suelo aragonés después de casi cinco décadas de ausencia. El Gobierno de esta comunidad autónoma ha iniciado esta semana su reintroducción con la liberación de dos ejemplares en una zona acotada de la finca Acampo Armijo, situada en el barrio rural zaragozano de Torrecilla de Valmadrid. Se trata de un nuevo hito en la conservación de una de las especies más amenazadas del mundo.

Los protagonistas son Winx y Windtail, dos jóvenes linces de apenas un año. El primero procede del centro de cría de El Acebuche, en Doñana, mientras que la hembra ha sido trasladada desde el centro portugués de Silves. Ambos permanecerán alrededor de un mes en un cercado de aclimatación de 18.000 metros cuadrados, diseñado para facilitar su adaptación al entorno y entrenar su capacidad de caza, especialmente del conejo, su presa fundamental.

Este primer paso forma parte de un plan más amplio: en los próximos meses se liberarán otras cuatro parejas en el entorno del río Huerva, con ejemplares procedentes también de centros especializados como La Olivilla (Jaén) y Zarza de Granadilla (Cáceres). El área elegida, en la que el 70% del territorio pertenece a la Red Natura 2000, combina matorral, pinares y cultivos tradicionales de secano, un hábitat idóneo para la especie.

La elección de los individuos no ha sido casual. De hecho, la hembra inicialmente prevista, Waka, fue sustituida por Windtail tras una evaluación técnica que detectó problemas de socialización y compatibilidad. El objetivo es maximizar las probabilidades de éxito de la reintroducción desde el primer momento.

Primera comunidad del noreste peninsular

Aragón se convierte así en la primera comunidad del noreste peninsular en recuperar al lince ibérico, cuya presencia en la región se remonta a finales de los años 70 o principios de los 80. Su desaparición estuvo vinculada principalmente a la persecución directa —al considerarse durante décadas una "alimaña"—, así como a atropellos y la drástica reducción de sus presas.

La reintroducción en Aragón se enmarca en la estrategia nacional de conservación del lince ibérico, considerada uno de los mayores éxitos recientes en biodiversidad en Europa. Según datos oficiales del censo de 2024, la población ha alcanzado los 2.401 ejemplares en España y Portugal, frente a los menos de 100 individuos registrados a comienzos del siglo XXI. Desde 2011, se han liberado más de 400 linces en distintas zonas de la península.

Este crecimiento experimentado durante el último cuarto de siglo ha permitido incluso reclasificar su estado de conservación: de "en peligro crítico" a "en peligro", aunque sigue siendo una especie vulnerable que requiere una gestión activa.

Aragón, clave para la expansión hacia el norte

El enclave elegido no es casual. Según fuentes del Gobierno autonómico, su conexión con el Prepirineo, las sierras catalanas y Navarra convierte esta zona en un punto estratégico para la futura dispersión del lince hacia el norte peninsular. Si la población logra asentarse en un plazo de cuatro o cinco años, podría actuar como núcleo de expansión hacia nuevos territorios.

Las previsiones son optimistas. Los linces alcanzan la madurez sexual a partir de los tres años, por lo que las primeras camadas en la estepa zaragozana podrían llegar en torno a 2028. Además, la elevada densidad de conejos en la zona podría favorecer tanto la reproducción como la supervivencia de las crías.

El regreso del lince ibérico a Aragón no solo simboliza la recuperación de una especie, sino también el cambio de mentalidad en la relación entre el ser humano y la fauna salvaje: de la persecución a la protección activa. Y también supone un paso más en la reconstrucción de los ecosistemas ibéricos.