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Elecciones EE.UU. 2020

Charles Kupchan: "El mundo ya no quiere mirar a Estados Unidos, ha perdido su lugar como faro de la democracia"

  • RTVE.es entrevista al exdirector de Asuntos Europeos del Consejo de Seguridad Nacional con Obama y Clinton
  • El profesor hace balance de la polémica política exterior de Trump | Especial: elecciones en Estados Unidos

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Donald Trump atiende a la prensa en Ohio
Donald Trump atiende a la prensa en Ohio.

Charles A. Kupchan fue asesor especial de Barack Obamay director de Asuntos Europeos en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos entre 2014 y 2017, cargo que ostentó previamente durante la Administración Clinton.

El profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Georgetown y autor de Aislacionismo: la historia de los esfuerzos de EE.UU. para escudarse del mundo, percibe las elecciones del 3 de noviembre como una oportunidad para recuperar una imagen internacional herida bajo el Gobierno de Donald Trump

Pregunta: ¿Cómo define la política exterior de Donald Trump? ¿Está tratando de resucitar el aislacionismo estadounidense?

Respuesta: Creo que su propia terminología (la marca 'América primero') funciona bastante bien. Es una política aislacionista, unilateralista, proteccionista y nativista. Probablemente, la más pronunciada haya sido la rama unilateralista a través de la retirada de acuerdos internacionales: el Acuerdo de París, el acuerdo nuclear con Irán o la Organización Mundial de la Salud. Aislacionista, porque la doctrina de Trump han sido los insultos a los aliados para salir de Irak o Siria.

Trump trata las obligaciones internacionales de una forma desdeñosa. Es proteccionista porque se ha enfrentado con casi todo el mundo. Y es nativista porque es contrario a la inmigración: su política nacional ha tenido una especie de tendencia subyacente al racismo y el supremacismo blanco que dan miedo. Nunca pensé que viviría en una época así.

P: ¿Está EE.UU. perdiendo su papel de líder internacional?

R: Lo que acabo de mencionar no es lo que más preocupa, sino el hecho de que Estados Unidos ya no sea un país al que el mundo quiera imitar. Ya no es un ejemplo de democracia liberal, el presidente ha violado los cimientos de las leyes constitucionales que han imperado en el país desde su nacimiento. Envía un mensaje muy preocupante al mundo, especialmente en un momento en que la democracia atraviesa una recesión. Vemos cómo Rusia y China presionan para un modelo que es todo menos democrático. Ahí es donde creo que falta liderazgo y espero que una victoria de Joe Biden dé la vuelta.

Pero lo más dañino en la política exterior actual se da en la falta de compañerismo. El mundo es interdependiente en seguridad, sanidad o el cambio climático. La idea de que Estados Unidos pueda afrontar estos retos solo es absurda. Estados Unidos ha perdido su lugar como faro de la democracia.

P: ¿Cree que los votantes de Trump se preocupan por la política exterior o están demasiado inmersos en el America First?

R: Parte del prblema es que algunas acciones de Trump tienen sentido y moviliza al electorado, como la retirada de las tropas de Oriente Medio. Los estadounidenses están hartos de guerras y Trump acierta en su decisión, pero la está ejecutando de una forma incoherente. Tiene razón cuando dice que China lleva la ventaja en comercio, pero la forma de abordarlo es mediante la creación de un frente común con Europa y Canadá y hacer frente a China, no retratando guerras.

Trump está haciendo las preguntas que sabe que los ciudadanos quieren oír, pero lo hace de un modo destructivo. Sabe lo que está haciendo, aunque la política exterior no esté siendo relevante en campaña.

Diría que, sus bases no han estado prestando atención al unilateralismo y sus negocios en el extranjero. Pero la pandemia es un jarro de agua fría sin escapatoria. Afecta a todo el mundo, muchas veces a sus simpatizantes que no pueden teletrabajar o estudiar a distancia. El azote de la pandemia en buena parte del electorado es una de las razones por las que los sondeos dan la victoria a Biden.

P: ¿Confía realmente en los sondeos después de la inesperada victoria de Trump en 2016?

R: Bueno, precisamente por eso estamos conteniendo el aliento. Yo espero que todo lo que salió mal la otra vez se corrija. Y si comparamos los sondeos actuales con los de Clinton en la misma época, se aprecia que Biden está en mejor forma. Todo es posible.

P: ¿Hacia dónde se dirige el país con el próximo presidente?

Depende del ganador. Si Trump vence, temo por la democracia estadounidense y el futuro de su rol en el mundo porque se sentirá reivindicado. Eso sí, tenía razón en que America First funciona. Creo que buena parte del resto del mundo llegaría a la conclusión de que el problema no es Trump. Dirán 'es vuestro problema, lo tuvisteis durante cuatro años y lo habéis reelegido'. Si Biden gana, habrá mucho trabajo por hacer, especialmente aquí. Se han debilitado nuestras instituciones políticas, nuestra economía se tambalea, la pandemia azota. Pero a modo general, Estados Unidos estará de vuelta y volverán a admirarnos fuera.

P: En su último libro repasa la historia del aislacionismo estadounidense. ¿Es necesariamente perjudicial para el país?

R: Si por aislacionismo uno se refiere a la rama del desapego practicada en el siglo XIX, no es deseable. Entonces impulsó a los Estados Unidos, pero ahora que es la primera potencia mundial y que vivimos en un mundo globalizado e interdependiente, retroceder no tiene ningún sentido.

Dicho esto, una de las razones que me llevaron a escribir el libro fue que hay lecciones por aprender del aislacionismo americano del pasado: Estados Unidos no necesita aligerar su papel en el exterior y puede reprimirse hasta cierto punto si se asegura así de que tiene una buena política exterior apoyada por el pueblo, lo cual no es el caso. Es precisamente por esto que Trump insiste en traer a las tropas de vuelta y creo que esa tendencia continuaría con Biden.

Las encuestas muestran que tres cuartas partes de los estadounidenses quieren salir de Afganistán e Irak. Vamos en esa dirección y la clave es encontrar el equilibrio adecuado entre hacer demasiado como hasta ahora y hacer poco, que es lo que hicimos en la política de entreguerras. El término medio implica quedarnos en Europa, en Asia, pero poner fin a estas políticas de guerras en Oriente Medio o en otros lugares.

P: Trump ha hecho de todo en política exterior: desde la retirada del Acuerdo de París, a las reuniones con Kim Jong-un o el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel. ¿Qué ha sido lo más positivo?

R: Trump se merece reconocimiento por normalizar las relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, además de la mejora de las relaciones con los países árabes. Diría que es su mayor logro. Pero creo que se arriesgó al imponerse en las negociaciones con Corea del Norte y al reunirse con Kim Jong-un. Ojalá hubiera hecho sus deberos primeros.

Estoy a favor de los avances históricos, pero no de que se realicen a través de un abrazo a una persona. Creo que Trump se ve a sí mismo como un gran negociador, piensa que puede llegar a un acuerdo solo con estar en la misma sala. La política no funciona así, quizá sí los negocios, pero no la política.

P: John Bolton, su exasesor de Seguridad Nacional, retrató a un presidente "ignorante"

R: Creo que hace política a golpe de instinto y tuits, pero no se están formulando políticas en Estados Unidos. Este momento político es aterrador y nunca pensé que viviría un momento así. Pero no solo aquí, también lo vemos en Europa, en el Reino Unido... La erosión del centrismo político es alarmante y una de las lecciones que he aprendido en estos cuatro años es lo susceptible que es la retórica en manos de políticos irresponsables. Juegan con nuestros instintos más oscuros, con el nacionalismo, el racismo y la identidad de grupo y lo triste es que funciona con mucha gente. Lo vemos en España, en Italia, donde la figura más prominente es Matteo Salvini. Realmente impresiona.