Enlaces accesibilidad

Improvisando en el mercado

  • La compañía Impromadrid presenta un espectáculo titulado Corten
  • Trasladamos a la calle este espíritu de improvisación teatral
  • CONTENIDO EXTRA: Mira la bizarra historia creada sobre la marcha
Impromadrid monta una escena en un mercado madrileño. Mira la escena completa
MACHÚS OSINAGA

Márcalo en la agenda

Corten

Dónde: Teatro Galileo (Madrid).

Fecha: Hasta el 31 de marzo de 2013.

Horario: De jueves a sábado a las 21 h., y domingo a las 19 h.

Entrada: 20 y 12 euros.

El Mercado de San Fernando de Madrid acaba de ser remodelado. No como otros más sofisticados y caros que abarrotan los madrileños ociosos, sino como un espacio de comercio sostenible, con sus carnicerías, pollerías y pescaderías tradicionales coexistiendo con puestos de cultivo ecológico, artesanos del cuero, libros de segunda mano, e incluso, una galería de arte. Este espacio alternativo nos pareció muy "ad hoc" para trasladar del teatro a la calle a la veterana compañía Impromadrid y su espectáculo, Corten.

La filosofía de este grupo es armar una obra de teatro desde la nada ante los ojos de los espectadores, partiendo de la improvisación pura y dura. Los mimbres son las sugerencias del público a preguntas de los tres actores que irán creando la dramaturgia de la pieza, la escenografía que creará con sus sprays el artista plástico Suso33, y la banda sonora que construye, según convenga a la acción, el músico Nacho Mastretta. Un paso más allá en la repentización teatral.

La unión hace la obra

Todos ellos aterrizaron en el mercado armados con sus respectivos aperos artísticos: Suso y sus pinturas (no pudo traer el “Suso-láser” que utiliza en la obra), Mastretta con el clarinete y un "burro" con vestuario variado conducido por Tatiana de Sarabia. Todos dispuestos a compartir el riesgo dramático con el público, que a esa hora, la una de la tarde, estaba formado por señoras haciendo la compra y curiosos varios.

El regalo inesperado que nos estaba esperando en este mercado transformado en espacio escénico, fue el soporte sobre el cuál pintaría Suso: un puesto antiguo de reparación de calzado que aguardaba a ser derribado, y que finalmente se convirtió en lienzo. Y digo "aguardaba" en pasado porque ahora convertido en obra de arte, este moribundo tiene muchas opciones de seguir viviendo.

A partir de ahí se hizo la magia, y se creó en directo ante nuestros ojos la bizarra historia que sigue, única e irrepetible: Tras sufrir un ataque por parte de una de sus alumnas y romperle un diente, María la profesora termina enamorándose de su dentista en Sevilla, paseando su amor en calesa por el Parque de María Luisa. Fin.