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La rotura de las tuberías de abastecimiento de combustible a buques que se produjo anoche en el puerto de Las Palmas al embestir un ferry contra uno de los muelles ha provocado una mancha de fuel de más de 3 kilómetros de extensión. Ello ha obligado a declarar formalmente en emergencia por riesgo de contaminación marina a las ciudades de Las Palmas de Gran Canaria y Telde, en las que residen casi medio millón de personas, en conjunto.

  • Ningún comercio podrá entregarlas sin cobrar a partir de 2018
  • El Gobierno plantea precios disuasorios entre 5 y 30 céntimos de euro
  • La CNMC ve preferible un impuesto que asegure el retorno a la sociedad
  • El pequeño comercio y los ecologistas son favorables a una prohibición total
  • El sector del plástico prevé pérdidas y defiende los mecanismos de reciclaje

Barcelona se ha convertido en el primer puerto de cruceros del Mediterráneo, pero este éxito comercial arrastra secuelas ambientales. Los humos de los barcos de vacaciones contaminan seriamente los barrios cercanos al puerto y el resto de la ciudad.

En el reportaje “Cruceros con muchos humos”, se aborda la arribada al puerto barcelonés del “Harmony of the seas”, el más grande del mundo. Los cruceros cuando están atracados siguen ofreciendo todos sus servicios a bordo y emiten sin parar gases contaminantes que la brisa envía a la ciudad. Cuando navegan, los cruceros se propulsan con fuel oil pesado que emite dióxido de azufre y micropartículas muy perjudiciales para la salud. A pesar de que en puerto deben quemar un gas oil menos contaminante, es aún más nocivo que el de los automóviles.

Los ecologistas piden que se limite el número de cruceros atracados en Barcelona y que se les obligue a utilizar un combustible no contaminante. La solución sería la conexión eléctrica de los barcos en puerto, pero el puerto barcelonés apuesta por el gas natural del que dispone abundantemente.