El magnate Elon Musk ha alcanzado esta semana un patrimonio de un billón de dólares tras la salida a bolsa de SpaceX, convirtiéndose en la persona más rica de la historia de la humanidad. Una cifra que supera el PIB de países como Arabia Saudí o Suiza.
El fundador de Tesla, SpaceX y X —la antigua Twitter— lleva más de una década redefiniendo los límites de lo que puede acumular un solo individuo. Pero su ascenso a este nuevo récord no es solo una historia empresarial: es el resultado de una confluencia inédita entre capital privado, tecnología militar y poder político en la Casa Blanca de Donald Trump.
¿Qué hay detrás de la cifra? ¿Cuánto vale realmente el imperio Musk? ¿Y qué significa para el resto del mundo que una sola persona controle la infraestructura de comunicaciones de más de 150 países?
Con las gafas de Anna Bosch