Los líderes de los 27 han decidido en el Consejo Europeo aceptar la candidatura de Ucrania y Moldavia de convertirse en países miembros de la Unión Europea. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha asegurado que es un “momento histórico” y que “todos ganamos y reforzamos frente a Rusia”.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha advertido de que Ucrania tiene que hacer sus deberes si quiere avanzar más.
Es la primera vez que se concede este estatus a un país que está en guerra.
Hoy comienza en Bruselas el Consejo Europeo en el que, si no hay sorpresas de última hora, los líderes europeos van a votar a favor de conceder a Ucrania y Moldavia el estatus de países candidatos a entrar en el club comunitario. Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano, ha explicado en Las mañanas de RNE que este paso que darán los 27 "es bastante más que un gesto", ya que un rechazo podría interpretarse como una muestra de apoyo a Putin, "algo que Europa no se puede permitir".
Molina ha destacado que este paso es más importante para Ucrania que para la propia UE, ya que, de alguna forma, puede servirle como incentivo para reconstruir el país tras la guerra emprendiendo reformas necesarias, y ha remarcado que "es evidente que los estados miembros deben tener cuidado de que el que entra cumpla los estándares, para proteger la propia salud de la Unión", por lo que es de esperar que el proceso sea largo, ya que el país de Zelensky "aún tiene mucho que avanzar".
Los líderes europeos se reunirán hoy también con países de los Balcanes occidentales, y el investigador del Real Instituto Elcano ha puesto el foco en la importancia de "no ofenderles" ofreciendo a Ucrania atajos que a ellos les han sido negados, ya que Montenegro y Serbia, iniciaron sus negociaciones en 2012 y Bosnia y Herzegovina no ha recibido aún el estatus de país candidato, aunque también cree que puede suponer "una ventaja" para ellos en la medida en que la UE ahora está más receptiva a admitir a más países al club comunitario.
¿Por qué le interesa a Putin la región de Transnistria? ¿Cómo es esa zona, no reconocida internacionalmente? Nos lo explica Laura Gómez, redactora de internacional de RTVE Noticias.
Alexandra nos cuenta desde Kiev cómo la ciudad ha vuelto a la vida.
La foto la hace Aurora Moreno, enviada especial a Mykolaiv, ante una casa en ruinas.
La inteligencia militar ucraniana no considera una gran amenaza un posible ataque ruso desde la frontera separatista de Moldavia, Trasnistria. “Un ataque es posible, pero sería una locura”, ha dicho la portavoz de la administración militar de Odesa a RNE. Informa también de que los guardias fronterizos ucranianos han detectado columnas militares en la zona, pero asegura que están reforzando la protección en la frontera de todas formas.
Enviados especiales, Aurora Moreno y David Velasco.
La franja de Trasnistria, al este de Moldavia, siempre ha sido vista por Ucrania como una zona peligrosa y de desestabilización debido a la fuerte presencia de separatistas prorrusos. Por ello, los últimos incidentes ocurridos en la zona han provocado que el país refuerce su presencia militar enviando tropas desde Odesa. El concejal de esta última ciudad, Petro Obukhov, opina, sin embargo, que "si los rusos atacan Trasnistria, perderán", debido a que no tienen el número de soldados suficientes y a que considera que sería "imposible geográficamente trasladarlos hasta allí". Las autoridades ucranianas han informado en las últimas horas del derribo de un dron que sobrevolaba el área para recopilar información de infraestructuras militares.
Enviados especiales de RNE, David Velasco y Aurora Moreno.
El gobierno ucraniano cree que Rusia está lista para lanzar una nueva ofensiva desde Transnistria, la región separatista de Moldavia y, desde allí, reforzar la operación por el sur de Ucrania o entrar en Moldavia. Varias explosiones sobresaltaron el martes a un lado y a otro de esta fina línea de tierra que es Transnistria. Los expertos creen que es una operación de "falsa bandera", es decir, un enfrentamiento ficticio que se inventa con un propósito. Estados Unidos dice que sigue muy de cerca los acontecimientos en la zona. Transnistria proclamó su independencia en 1992. Nadie la ha reconocido, pero su control fronterizo funciona perfectamente. Son 500.000 habitantes que hablan ruso en su mayoría, más unos 2.000 soldados enviados por Moscú para garantizar la paz y con armas suficientes para empezar una guerra.
La frontera entre Rumanía y Ucrania no es solo la vía de salida de muchos ucranianos que quieren evitar la vía moldava o la prorrusa Transnistria.También sirve para la entrada y salida de muchos camiones de transporte de grano, por ejemplo. Tres camioneros turcos volvían a su país desde Odessa y contaban que habían podido hacer el trayecto sin problemas, a pesar de que cada vez son más frecuentes los controles por carretera.
Los ucranianos que salen por aquí lo hacen con la idea de no alejarse mucho de la frontera y de volver a casa pronto. Es el caso de Natasha, que ha cruzado la frontera con su hijo y con una maleta. Dice que no quiere vivir en el extranjero y que no cree que pueda hacerlo cuando acabe la guerra.
Informan Laura Alonso y Sergio Jiménez, enviados especiales.
En la frontera entre Rumania y Moldavia, a solo unos kilómetros de Ucrania, ya no se observan las colas de hace un mes, cuando miles de personas huían de las primeras horas de guerra. Ahora encontramos a mujeres que vuelven por unas horas a sus ciudades en Ucrania, para recoger enseres de su casa o visitar a sus maridos. Son las historias de Tatiana o de Nasha, que han estado con nuestros enviados especiales a la zona, Laura Alonso y Sergio Jiménez.
Moldavia es uno de los países que proporcionalmente está recibiendo mayor volumen de refugiados: entran cuatro por cada 100 habitantes y el puesto fronterizo de Palanca, el punto más importante, cada día recibe a 4.000 refugiados.
Subir a un autobús supone para muchos la oportunidad de empezar una nueva vida en otro país, peropara las personas mayores es dejar toda su vida atrás. "¿Cómo pueden hacernos esto nuestros hermanos rusos, cómo pueden venir a matarnos?, se lamenta Ludmila, junto a su nieta y su hija, que cuenta los terribles momentos que han pasado. Van Polonia para no alejarse mucho de Ucrania porque tienen la esperanza de poder volver. Foto: REUTERS/Alexander Ermochenko
Viajar a España llena de esperanza a muchas de las mujeres ucranianas que hace ya casi dos semanas llegaron con sus hijos a este centro de refugiados en Moldavia. Pero están llenas de dudas, muy diversas, de cómo será su vida allí. En lo que coinciden todas es en pedir a los políticos que actúen rápido para que puedan empezar una nueva vida con sus hijos en España.
Más de 2,8 millones de ucranianos han partido al exilio desde que comenzó la invasión rusa de Ucrania. De los 285.000 refugiados que han entrado en Moldavia han salido ya 100.000 a otros países, aunque las autoridades afirman que los datos pueden ser mayores porque no tienen capacidad para registrarlos. Moldavia vive con mucho temor la invasión de Ucrania porque también tiene un territorio separatista prorruso: Transnistria. En este territorio hay una dotación permanente de 1.500 soldados.
En Tiráspol, la capital de la región separatista de Transnistria, reivindicada por Moldavia, la presencia soviética permanece en sus calles. También los vehículos militares rusos y los 1.500 soldados estacionados desde principios de los años 90 en esta región fronteriza con Ucrania. En la otra orilla del mar Negro, las repúblicas separatistas de Osetia del Sur y Abjasia están apoyadas por Rusia y reivindicadas por Georgia. Desde la caída de la Unión Soviética, Moldavia, Georgia y Ucrania han mantenido una relación tumultuosa con la potencia euroasiática. Bruselas ha reiterado su apoyo inquebrantable a la soberanía e integridad territorial de Georgia y Moldavia.
Foto: Vista del busto de Lenin delante de la Casa de los Sóviet en Tiráspol, capital de la autoproclamada República de Transnistria, Moldavia (EFE/ Ignacio Ortega)
La ONU estima que casi 70.000 personas han cruzado ya las fronteras de Ucrania y que el conflicto podría generar alrededor de 1,5 millones de refugiados. Las filas de vehículos que intentan abandonar Ucrania por la frontera oeste sigue siendo kilométricas. Muchos usan carreteras secundarias que no están en buenas condiciones y temen ser objeto de proyectiles rusos. Miles de familias tratan de llegar a Polonia o Rumanía. En los hoteles de la zona no hay ni una habitación para pasar la noche. Unas docientas personas han dormido en una estación polaca, convertida en centro de acogida. Moldavia ha anunciado que abrirá fronteras y no pedirá pasaportes ni certificados. Unos 4.000 ucranianos han llegado ya allí. En República Checa y Polonia se han habilitado trenes gratuitos para refugiados ucranianos.
InformanAurora Moreno, enviada especial a Ucrania, junto a Federico Lasuaca en la técnica