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La visita del presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, a Washington el miércoles arrancó con tensión y terminó en escándalo. Su homólogo estadounidense, Donald Trump, ya le había retirado la ayuda humanitaria a Sudáfrica, expulsado a su embajador y acusado al país de cometer un "genocidio" contra granjeros afrikáners, descendientes de europeos blancos. Durante el encuentro, Trump mandó apagar las luces en el Despacho Oval y proyectó un video con cánticos que clamaban por "matar a los granjeros" como prueba.

Ramaphosa, visiblemente incómodo, rechazó la narrativa y aseguró que su Gobierno no respaldaba esos mensajes. Además, subrayó que la mayoría de las víctimas de crímenes en Sudáfrica se cometen contra y por personas negras. Para suavizar el encuentro, llevó consigo a empresarios y golfistas blancos que insistieron en que los datos policiales no respaldaban la tesis del genocidio blanco.

Trump también invitó al magnate estadounidense, Elon Musk, crítico habitual de Sudáfrica, quien cerró la jornada con un comunicado oficial: “Trump tiene razón y acaba de demostrarlo con el video".

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, se ha encontrado con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca. Durante la reunión se vivió un momento de tensión entre ambos mandatarios, primero por los aranceles impuestos a Pretoria y la decisión de Sudáfrica de iniciar un proceso judicial contra Israel. A lo que Trump ha respondido con una denuncia de "genocidio" contra los granjeros sudafricanos blancos, de los cuales han acogido un significativo grupo en Estados Unidos.

También, Trump ha solicitado una "explicación" sobre su teoría de que la minoría blanca afrikáner es objeto de "persecución" en el país.

Ante los señalamientos, Ramaphosa ha respondido que no hay "genocidio de afrikáners". También ha recalcado que "si hubiera un genocidio de granjeros 'afrikáners' te puedo asegurar que estos caballeros no estarían aquí, incluido mi ministro de Agricultura".

Los primeros refugiados de la Administración de Donald Trump fueron un grupo de 50 sudafricanos blancos de la minoría afrikáner, granjeros descendientes de los colonos holandeses. Aterrizaron en Estados Unidos el 12 de mayo y sostienen que no dejaron su país por gusto. Uno de ellos, Charl, explica que recibía mensajes con amenazas de muerte, que ha dejado atrás su granja y a su familia.

El mismo día en que a ellos los recibían con globos y banderas, les decían a los afganos que huyeron de los talibanes que ya era hora de que volvieran a su país. ¿Por qué los afganos no y los afrikáners sí? Uno de los motivos que da el Gobierno de Trump es que, dicen, pueden integrarse fácilmente.

Foto: AP Photo/Julia Demaree Nikhinson

En una mina abandonada en Stulfontein, al noroeste de Sudáfrica, 4.000 mineros ilegales llevan días sin ver la luz y tampoco reciben comida ni agua. La policía de la localidad quiere terminar con la minería ilegal y, por eso, decidieron bloquear la zona para preservar la seguridad. El gobierno sudafricano se negaba también a proporcionarles suministros básicos.

Ante esta situación, asociaciones que trabajan por los derechos humanos lo denunciaron y ahora han conseguido desbloquear la zona. La jueza Brenda Neukircher, del Tribunal Superior de Gauteng, en Pretoria ha decidido paralizar el bloqueo: "Pendiente de la finalización de la solicitud, el pozo de la mina de Stilfontein, la ciudad donde suceden los hechos, que constituye el objeto de esta solicitud, será desbloqueado y no podrá ser cerrado por ninguna persona o institución, ya sea gubernamental o privada".

El rescate de los miles de mineros atrapados es un proceso difícil y extremadamente lento. De hecho, Sabelo Mgnuni, representante de las comunidades afectadas, ha explicado que podría tardar casi dos semanas, porque “no está claro el número de personas que permanecen bajo tierra”. La portavoz de la policía sudafricana, Athlenda Mathe, ha explicado la conflictividad de esta actividad ilegal. Además del perjuicio económico para el país, esta mina genera violencia entre los trabajadores. “En esta área en particular, en un momento dado del año pasado, recogimos cerca de 20 cadáveres de estos mineros ilegales que se habían peleado. La estrategia que han mantenido, ha dicho Mathe, tiene como objetivo acabar con la minería ilegal.