Trump agudiza su guerra comercial con Canadá y prohíbe la importación de productos lácteos, alcohólicos y motocicletas
- El embargo entrará en vigor el 29 de septiembre
- Esta medida no interfiere en el arancel del 50% a los vehículos y al acero canadienses a partir de enero de 2027
El presidente estadounidense Donald Trump ha firmado este martes una proclama que prohíbe la importación de productos lácteos, la mayoría de los productos alcohólicos y motocicletas procedentes de Canadá a partir del 29 de septiembre.
Aquellos productos sujetos a la nueva prohibición que ya hayan sido importados, pero que no hayan sido declarados para el consumo ni retirados del almacén antes del 29 de septiembre, estarán sujetos a las nuevas tarifas arancelarias del 50%, ha explicado la Casa Blanca. Una variedad de productos, desde colchones y lanchas motoras hasta carritos de golf, también estarán sujetos a este arancel a partir del 15 de septiembre. También se incluyeron en la lista algunos productos de papel, aluminio, madera, muebles o iluminación.
Un funcionario de la Administración Trump ha señalado que esta medida no interfiere en el arancel del 50% a los vehículos y al acero canadienses a partir de enero de 2027. El Gobierno canadiense está evaluando los nuevos anuncios y ha asegurado que mantiene abierta la puerta a reanudar las negociaciones comerciales con Washington, pese a la nueva escalada de la disputa bilateral.
Estas medidas habían sido avanzadas horas antes por Trump en un mensaje en Truth Social en el que ha atacado de nuevo a Canadá: "Todo el mundo sabe que Canadá no permite a nuestros magníficos productores de lácteos vender en el mercado canadiense, y que la única razón por la que Canadá fabrica automóviles es debido a acuerdos comerciales desastrosos firmados durante los mandatos de otros presidentes. Canadá se ha estado aprovechando de nosotros durante años, pero lo que muchos no saben es que el gobierno canadiense —incluidas las provincias de Canadá— ha prohibido a las pequeñas empresas y compañías estadounidenses vender en sus mercados de contratación pública".
Trump ha reprochado que no existe (o existía) reciprocidad, porque "Canadá goza de un amplio acceso al enorme mercado de contratación pública de Estados Unidos", por lo que lo considera "una estafa comercial canadiense".
"De ahora en adelante: ¡sin reciprocidad, no hay acceso! Por la presente, ordeno a la GSA (Government Procurement Market / Mercado de contratación pública), que tome todas las medidas necesarias para eliminar los productos de origen canadiense de los programas de contratación de proveedores múltiples (*Multiple Award Schedules*) de la GSA, a menos que Canadá restablezca una reciprocidad plena y justa para los agricultores y las empresas estadounidenses".
El mandatario ha señalado que dichos programas representan un volumen de más de 50.000 millones de dólares anuales. "Esto debería haberse cortado hace años, bajo otras administraciones —tal como lo hizo la mía—, pero fue restablecido por el 'somnoliento' Joe Biden", ha reiterado Trump.
Canadá pone en vigor los aranceles contra EE.UU.
Las nuevas proclamas de Trump llegan el mismo día que han entrado en vigor los aranceles de Canadá contra Estados Unidos. El nuevo primer ministro, Mark Carney, con la mayoría de sus ciudadanos detrás, no se deja intimidar por su vecino y responde medida a medida a las provocaciones y castigos del presidente estadounidense. Son de hecho la respuesta de los aranceles del 50% que EE.UU. impuso a productos canadienses por valor de unos 20.000 millones de dólares.
"Pedían demasiado y ofrecían demasiado poco", así define el primer ministro canadiense las negociaciones con Estados Unidos, ahora rotas y con aranceles recíprocos de hasta el 50%.
"Tanto Trump como Carney son conscientes de que Canadá es muy dependiente de EE.UU. y entonces lo que intenta Trump es, a través del comercio, conseguir concesiones en otros ámbitos", explica a TVE la profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid, Ruth Ferrero
Trump quería decidir con qué países puede tener acuerdos comerciales Canadá, desproteger el idioma francés, que allí es oficial, e incluso llegó a amenazar con anexionarse el país, pero aun así Carney no se amedrenta. "Carney ha decidido que puede ser mucho más desventajoso ceder políticamente que aguantar el coste económico de esos aranceles", señala Ferrero.
En represalia, Trump le ha cambiado el nombre al lago Ontario, que hace de frontera, por lago América.
Tres de cada cuatro canadienses apoyan la línea dura de su gobierno, aunque eso complique el futuro de gigantes como la aeronáutica Bombardier, amenazada de veto directo por Trump.