Trump cierra la convención republicana haciendo jurar a los presentes que van a ir a votar: "Si no, iréis al infierno"
- El mandatario se ha vuelto a poner a sí mismo como principal razón para votar a los republicanos
- El vicepresidente JD Vance ha desestimado las críticas a la guerra en Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha completado su doble jornada de discursos electoralistas en la inédita convención republicana de mitad de mandato en Dallas, Texas. Tras prometer el miércoles 5.000 dólares para cada adulto estadounidense si el Partido Republicano gana las elecciones legislativas del 3 de noviembre, este jueves (madrugada del viernes en España) se ha quedado sin fuerzas para dar más anuncios y se ha centrado en rogar al público que vaya a votar "con sus familiares y amigos".
"Si no votáis, iréis al infierno", ha ironizado el mandatario, que ha pedido a los asistentes que levantaran la mano derecha y juraran que saldrían a votar. Ha vuelto a incidir en que una victoria de los demócratas, a los que ahora se refiere como "comunistas" y socialistas", haría caer al país al abismo.
Sobre la polémica promesa del llamado "dividendo Trump", el magnate ha asegurado que podrá cumplirla porque tienen "ganancias de billones" de dólares, sin dar datos específicos que lo avalen. Muchos críticos consideran que es una iniciativa ilegal, porque alienta al voto con dinero como recompensa.
Como ya advirtió al arrancar sus palabras —"no soy capaz de repetirlo"—, tras las casi dos horas de discurso el día anterior, este jueves ha vuelto a insistir en todo su argumentario populista, pero con menos divagaciones. "Estoy cansado de política", ha llegado a reconocer Trump, que como principal razón para votar a los republicanos se ha vuelto a poner a él mismo en la diana: "He cumplido con mis promesas y más (...) Estamos en la edad dorada".
Dentro de su perorata, Trump ha incluido definir al actual EE.UU. como "la superfuerza económica y militar del mundo", con "la frontera más segura" y "el nivel más bajo de criminalidad", que elimina la "mutilación" trans a los menores y evita que "los hombres participen en deportes de mujeres". Ha tachado de fake news de nuevo las noticias sobre que no ha llenado la totalidad de las gradas y ha defendido su actuación en la guerra de Irán, donde ha asegurado con sorna que controlan "el estrecho de Trump" (estrecho de Ormuz).
"Suficiente con la política", ha concluido, antes de dar paso al cantante de ópera Christopher Macchio, al que ha comparado con Luciano Pavarotti.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acompañado por el cantante de ópera Christopher Macchio TASOS KATOPODIS / GETTY IMAGES NORTH AMERICA
Trump y su bajo índice de popularidad
La convención se ha celebrado en un momento difícil para el presidente, en su punto más bajo de popularidad y a menos de dos meses de las elecciones de medio mandato. Según una encuesta del Financial Times/Focaldata, el índice de aprobación de Trump ha bajado hasta el 33%, mientras que la desaprobación supera ampliamente el 57%.
La encuesta revela además que su apoyo entre los votantes republicanos ha caído dos puntos, hasta el 72%, un mínimo histórico.
Este escenario de desgaste dificulta la movilización general y complica el panorama para el partido de cara a los comicios, en los que se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
El partido oficialista controla por pocos escaños la mayoría en el legislativo: 218 escaños en la Cámara Baja, frente a 215 de los demócratas, y 53 en la Cámara Alta versus 47 demócratas y dos independientes, una situación que según las encuestas se revertirá. Históricamente, el partido en el poder pierde escaños en el Congreso, especialmente si el nivel de aprobación de la Administración está por debajo del 50%.
Pese a este panorama, Trump ha asegurado que son los demócratas quienes "están temblando" viendo su novedosa convención antes de las midterms (las grandes convenciones de los partidos Republicano y Demócrata suelen celebrarse exclusivamente en los años de elecciones presidenciales, con el objetivo de nominar al candidato definitivo).
Vance desestima las críticas a la guerra en Irán
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha dado el discurso principal de la noche, antes de la clausura de Trump. Más allá de la retórica electoral, su principal intervención ha sido desestimar las críticas a la guerra en Irán como una mera "cuestión política".
En un llamamiento a los votantes de su partido que se oponen a la impopular guerra, prolongada ya durante más de seis meses, el líder republicano les ha pedido que no "entreguen el país a un montón de gente loca", en referencia al Partido Demócrata, que amenaza con arrebatar a los republicanos el control del Congreso en los comicios de noviembre.
En unas declaraciones aún más polémicas, el vicepresidente respondió a un manifestante que interrumpió su discurso mientras ondeaba una bandera mexicana y otra palestina, un episodio que aprovechó para reivindicar el nacionalismo estadounidense y cargar contra la izquierda.
"Si amas tanto México, vete allí. Yo te compro el boleto de avión", ha dicho Vance después de que el manifestante mostrara ambas banderas durante su intervención.
Un manifestante muestra las banderas mexicana y palestina durante el discurso de JD Vance Alex Brandon Alex Brandon / AP Photo
El vicepresidente calificó posteriormente la enseña como un "símbolo de la extrema izquierda" y sostuvo que el hombre debería haber mostrado la bandera estadounidense. El manifestante fue retirado del recinto por el personal de seguridad.
Vance ha presentado las elecciones como una batalla por preservar el "derecho de nacimiento" de los estadounidenses y ha acusado a los demócratas de promover políticas que amenazan la familia, la seguridad, la economía y la identidad nacional. "América pertenece a aquellos que la aman y no a los que la odian", ha concluido.