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Trump expulsa a los soldados trans del Ejército de EE.UU.: "Es injusto, solo queremos servir a nuestro país"

  • A su regreso a la Casa Blanca, Trump firmó una orden para expulsar a los soldados transgénero de sus Fuerzas Armadas
  • Según el Gobierno de EE.UU., expresar una "falsa" identidad de género no cumple los estándares requeridos en su Ejército
Trump expulsa de las Fuerzas Armadas a los soldados trans

A Paulo Batista* le costó décadas alistarse en la marina estadounidense. Las circunstancias de la vida fueron retrasando un sueño que comenzó con un campamento militar en su adolescencia y que acabó cumpliendo a los 38 años. Ahora, cuando apenas comenzaba a disfrutarlo, amenaza con truncarse. "Lo que quiero es ir a trabajar. Y lo he intentado, pero me han dicho que me meteré en problemas si sigo presentándome allí", relata a RTVE Noticias este soldado, que nos atiende desde su casa, inmerso en lo que llaman una "licencia administrativa", un limbo legal en el que, pese a seguir recibiendo su salario, las autoridades del país para el que solía servir no le dejan seguir haciéndolo. Paulo es un hombre transgénero y el Gobierno de Donald Trump, además de negar su identidad, ha legislado para expulsarle a él y al resto de personas trans de sus fuerzas armadas, independientemente de su valía.

Batista atrasó su sueño por cuidar durante años de su padre, enfermo de cáncer, a quien prometió antes de morir que no pararía hasta lograrlo. Pese a que tenía un trabajo fijo en una cadena estadounidense de grandes almacenes, ya entrado en la treintena, recorrió una veintena de oficinas de reclutamiento hasta que consiguió alistarse en 2021, ya bajo el mandato de Joe Biden. El presidente demócrata levantó las restricciones impuestas por la primera administración Trump, que impidió nuevos reclutamientos, aunque no expulsó a los soldados trans que ya servían. Esta vez el líder republicano ha ido más allá.

Paulo Batista, soldado de la Marina de EE.UU.

Paulo Batista con su Medalla al Mérito de la Armada y de la Marina Cedida por el entrevistado

"Es injusto porque lo único que queremos es servir a nuestro país y hacer nuestro trabajo", lamenta Batista, que firmó su contrato con la Armada una vez completada su transición y no tuvo "ningún problema" de salud durante su formación militar. "Si lo hubiera tenido, nunca me habrían dejado graduarme", asegura este hombre, que defiende su valía y subraya que tardó menos de dos años en convertirse en sargento. "Lo logré a toda velocidad porque sentía que tenía que esforzarme el doble para demostrar que las personas trans tenemos un lugar aquí", asegura este hombre que antes de su expulsión se desempeñaba como analista de inteligencia naval.

Una política de Estado anti personas trans

El 20 de enero de 2025, en su toma de posesión, Trump afirmó que, a partir de ese momento, EE.UU. solo reconocería dos géneros: masculino y femenino. "Estos sexos no son modificables y se fundamentan en una realidad fundamental e incontrovertible", afirma una de las más de 20 órdenes ejecutivas que firmó ese mismo día. Con ello, la máxima autoridad estadounidense negaba la realidad de las más de 2,8 millones de personas que se identifican como transgénero en su país, según datos del William Institute.

Cuatro días más tarde, el presidente firmó la ley ejecutiva 'Priorizar la excelencia y la preparación militar', con la que su Administración apartaba a los miembros transgénero del servicio militar. La normativa sostiene que las Fuerzas Armadas "se han visto afectadas por una ideología de género radical para complacer a activistas" y, entre otras cuestiones, señala que "expresar una falsa 'identidad de género' no cumple con los rigurosos estándares necesarios para el servicio militar".

Desde su implementación, los soldados trans tenían dos opciones: marcharse "voluntariamente" en el plazo de 30 días a cambio de una indemnización superior o esperar a la expulsión, sin garantías económicas. Además, según establece el Gobierno, una salida "involuntaria" puede acarrear que los soldados tengan que "devolver las bonificaciones que hayan recibido", es decir, el pago que reciben al alistarse y que varía dependiendo de la dificultad o condiciones del puesto.

"Les dijeron: 'Te daremos el doble de tu indemnización por cese. Y si tienes una bonificación, no te retendremos nada de tu salario. Pero si te expulsamos, no podemos prometerte nada'", cuenta a este medio Kara Corcoran, directora ejecutiva de Sparta Pride, una organización en defensa de los miembros transgénero de las Fuerzas Armadas de EE.UU. "Miles de militares se dieron de baja voluntariamente porque se trataba de una decisión económica y vital", añade esta soldado que también lleva más de un año en "licencia administrativa".

Otros, como ella y Paulo, que acababan de aterrizar en la Marina, tenían claro que aceptar el soborno no era una opción, ya que una salida voluntaria no garantiza que puedan volver a alistarse en el futuro si el Gobierno y las leyes cambian.

Kara Corcoran

Kara Corcoran antes de su transición cedida

Una política "anticonstitucional"

Corcoran argumenta que la política de la Administración Trump es "anticonstitucional". Así lo dictaminó en junio el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia, que ratificó en gran parte el fallo que otra jueza de Washington dictó en marzo de 2025 y que concluyó que la orden ejecutiva para excluir a las personas trans del Ejército vulneraba sus derechos constitucionales. Sin embargo, la batalla en los tribunales se libra caso por caso y la Justicia es lenta.

"Oficiales y comandantes se han enfrentado a una disyuntiva. ¿Expulso a estas personas en contra de mi juramento, o las mantengo y, con ello, voy contra la ley?", dice Corcoran. Esta Mayor del Ejército estadounidense realizó su transición una vez dentro de las Fuerzas Armadas y recalca que ha servido la mitad de su vida profesional como hombre y la otra mitad como mujer, con igual valía. "Estoy en mejor forma física que mis compañeras, e incluso entre los hombres. Es una locura que, siendo apta y estando preparada no esté prestando servicio, cuando se supone que debería estar en lugares como Jordania".

Kara Corcoran

La Mayor Kara Corcoran cedida

Denuncia, además, el acceso fraudulento a sus historiales médicos para detectar a los soldados trans y proceder a tramitar su baja. "Cuando pasé por la comisión de separación del servicio [el paso previo a la licencia administrativa], tenían cientos de páginas de mi historial médico que se entregaron abiertamente a esos coroneles para su revisión. Es una invasión de la privacidad tremenda, todo con el pretexto de la seguridad nacional", afirma Corcoran.

En esos historiales, cuenta Kara, buscan diagnósticos como la "disforia de género". "No entienden que la transición es precisamente la cura para ese diagnóstico", sostiene. Algunos soldados, añade, siguen prestando servicio "porque todavía no les han descubierto, pero cada vez son más intrusivos en sus métodos", asegura esta soldado, que menciona que realizan evaluaciones médicas anuales en las que directamente les preguntan si han tenido la sensación de pertenecer al género equivocado.

"Así que se enfrentan a un dilema ético. ¿Miento y si descubren que soy trans me acusarán de mentir, o salgo del armario y pierdo toda mi carrera?", apunta Kara.

Sentirse "el enemigo"

"Mi carrera no era solo mi trabajo; era una parte muy importante de quién soy y perder todo eso fue realmente duro", dice Aurora Hansen, que ha servido casi 20 años en el Ejército de EE.UU. y habla con orgullo de una carrera que define como brillante. Alcanzó el rango de sargento mayor, fue técnico de municiones y estuvo destinada al extranjero a lugares como Irak o Afganistán, país en el que permaneció hasta que su país se retiró del territorio tras la toma de Beirut por los talibanes en 2021. Su caso es especial porque desarrolló estrés postraumático y estaba tramitando una jubilación por motivos médicos cuando el Gobierno implementó la ley. "Si no hubiera nada más en juego, eso es lo que habría pasado", añade.

Ahora podría perder su derecho a la jubilación y los beneficios derivados de ella —como su pensión o su seguro médico— porque, paralelamente, las autoridades están tramitando su baja por ser una soldado trans. Ella también realizó su transición cuando llevaba años sirviendo en el Ejército sin que aquello supusiera un problema. "Hay muchos sentimientos. Yo levanté la mano derecha e hice el mismo juramento que mis compañeros. He estado en zonas de combate donde tu vida depende de quienes tienes al lado; eso crea un vínculo muy fuerte", explica Aurora. "El hecho de que la institución en su conjunto me hiciera esto… me sentí traicionada y sentí que, de alguna manera, me había convertido en el enemigo", lamenta.

Aurora Hansen entró al Ejército antes de "salir del armario" Cedida

Además, subraya que esta política "va más allá" de no permitirles prestar servicio y denuncia que "cruza la línea" hasta causarles "daño de forma activa", golpeando su dignidad. "Es una sensación horrible que los máximos dirigentes de tu país te insulten", cuenta Hansen, cuyo proceso de expulsión ha dañado una salud mental ya deteriorada por la experiencia en el extranjero. "Viví situaciones en Afganistán que se quedaron grabadas. Antes sabía cómo sobrellevarlo, pero cuando esto ocurrió me deprimí y todo empezó a pesar más", relata esta mujer, que en 2025 llegó incluso a intentar quitarse la vida y pasó varios meses hospitalizada.

Aurora Hansen cedida

"Ni gordos, ni travestis, ni barbudos, ni bichos raros, ni cobardes, ni radicales. Solo guerreros", clamó el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, orgulloso de haber recortado el 20% de los altos mandos militares con sus restricciones contra la diversidad en un país que, paralelamente, enfrenta una crisis de reclutamiento. De hecho, en los últimos años, se han impulsado medidas e incentivos para que los jóvenes estadounidenses se sumen a las filas de sus Fuerzas Armadas.

Objetivos del Gobierno

Aurora tiene claro que "servir a la patria no es un derecho, sino un privilegio", pero considera que esta no debería ser "una decisión arbitraria de un partido político, ni de nadie". "No pueden establecer que un grupo de personas merezca menos que el resto, sea cual sea el grupo. Sobre todo cuando hemos prestado con honor. Si no hubiera sido así, si no hubiéramos cumplido con nuestro deber, no se nos habría permitido prestar servicio en ningún momento", sostiene Hansen, que denuncia toda una serie de políticas contra las personas trans, no solo contra soldados.

Entre otras cuestiones, la Administración Trump ha impedido a atletas transgénero participar en competiciones femeninas; ha dejado de financiar bloqueadores de la pubertad, terapia hormonal y cirugías para menores trans; y ha negado la emisión de pasaportes que no se correspondan con el género asignado al nacer. "No importa cuántas cirugías te hagan ni cuántas sustancias químicas te inyectes, si naces con ADN masculino en cada célula de tu cuerpo, nunca podrás convertirte en mujer", afirmó Trump durante un acto por el mes de la Historia de la Mujer en la Casa Blanca.

Asimismo, cuando tramitan sus bajas, el Ejército emite un certificado de exención del servicio que deben presentar en futuros empleos. "Pueden asignarnos un código que nos identifica como amenazas para la seguridad nacional [el código JDK, que establece su continuidad en el servicio como incompatible con los intereses de la seguridad nacional] como si fuéramos desertores o personas con antecedentes de violencia doméstica. Incluso aunque nos concedan una baja honorable, esto puede causarnos problemas", denuncia Paulo.

"Nos sentimos peones políticos. Están convirtiendo en un problema algo que en realidad no lo es y duele porque somos personas, tenemos familias, y esto está arruinando muchas de nuestras vidas y carreras", lamenta Paulo. "Todo esto tiene consecuencias a largo plazo y es sencillamente injusto".

*Aclaración de los entrevistados: Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen exclusivamente a cada uno de los miembros del ejército entrevistados. No reflejan los del Gobierno de los Estados Unidos (USG), el Departamento de Defensa (DoD), el Departamento de la Marina ni otros organismos.