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La absorción natural de CO2 ha crecido al ritmo de las emisiones, según apunta un nuevo estudio

  • Hasta ahora se pensaba que la absorción por parte de los bosques y océanos era menor
  • El estudio, dirigido por el Instituto Deltares de Países Bajos y publicado en 'Nature', analiza las emisiones de la deforestación

Por
La selva del Amazonas
El estudio analiza las emisiones históricas de la deforestación en las selvas tropicales

Una nueva investigación publicada en la revista Nature apunta a que la capacidad de absorción por parte de la naturaleza del CO₂ ha crecido a un ritmo similar al de las emisiones durante las últimas seis décadas. Hasta ahora, se pensaba que los bosques y océanos absorbían una menor cantidad de este gas, el principal culpable del cambio climático.

Investigadores del Instituto Deltares, el centro estadounidense Woodwell y las universidades VU Amsterdam, Wageningen y Columbia han analizado las emisiones provocadas por la deforestación de selvas tropicales. Sus hallazgos aportan luz sobre uno de los aspectos menos conocidos del almacenamiento de dióxido de carbono, y muestran por primera vez que a pesar de que las emisiones por esta causa han aumentado desde 1958, la proporción de CO₂ en la atmósfera respecto al dióxido de carbono emitido se ha reducido. "Esto sugiere que la absorción combinada de la tierra y el océano ha sido capaz de crecer al menos tan rápido como las emisiones humanas", explica el estudio.

Aproximadamente la mitad de las emisiones de CO₂ provenientes de la quema de combustibles fósiles y la deforestación permanecen en la atmósfera. La otra mitad es reabsorbida por los océanos y la tierra. Si esta capacidad de almacenamiento se vuelve más ineficiente por causas como el calentamiento de los océanos, se acumula más gas en la atmósfera y se acelera el cambio climático.

Los estudios actuales arrojaban "resultados contradictorios" sobre la fracción del CO₂ que se quedaba en la atmósfera, en gran parte porque no había suficiente información sobre la parte de las emisiones generadas por el cambio de usos de suelo, como por ejemplo la deforestación. Por eso, sus autores defienden que este estudio supone el "eslabón perdido", sobre la comprensión del ciclo del carbono.

Análisis de la visibilidad de los incendios

Para analizar las emisiones en las principales áreas de deforestación en Sudamérica e Indonesia, los científicos se han basado en un novedoso registro de los datos de visibilidad. Si hay una gran cantidad de incendios forestales, la visibilidad disminuye debido a los niveles de humo y, por lo tanto, estos datos de visibilidad son una medida de la cantidad de incendios forestales relacionados con la deforestación en estas áreas.

"Los registros de visibilidad se remontan mucho más atrás en el tiempo que los datos satelitales. Al vincularlos con la deforestación y los incendios forestales sobre la base de mediciones satelitales de períodos más recientes, pudimos establecer una nueva serie temporal de las emisiones de carbono de la deforestación y, de esa manera, aclarar el papel de la deforestación en el sistema climático global", explica en un comunicado la coautora principal Margreet van Marle, investigadora del clima en el Instituto de investigación neerlandés Deltares.

La nueva serie temporal muestra que, en comparación con estudios anteriores, las emisiones por deforestación fueron menores entre los años 60 y 80. Según el autor principal conjunto e investigador climático de VU Amsterdam, Dave van Wees, la causa de esta tendencia sigue siendo incierta. "Puede ser que algunos de los bucles de retroalimentación climática que nos preocupan, como el deshielo del permafrost o más incendios forestales, ya estén dejando su huella, pero están siendo compensados por otros mecanismos. Se necesita más investigación para identificar los roles y tendencias de los mecanismos individuales".

No podemos decir que ahora tenemos más tiempo para alcanzar los objetivos climáticos

Según Guido van der Werf, profesor de esta misma universidad, por el momento es difícil sacar conclusiones firmes de este documento sobre el cambio climático futuro. "Lo que podemos probar principalmente es que los peores escenarios de pesadilla de un sumidero de carbono deteriorado aún no se han materializado y que las noticias no son tan malas. Pero no podemos decir que ahora tenemos más tiempo para alcanzar los objetivos climáticos. Eso es principalmente porque las buenas noticias se basan principalmente en nuevos conocimientos relacionados con el período de las décadas de 1960, 1970 y 1980. Mirando las últimas décadas, podría ser que la mejora en la eficiencia se haya estancado".