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'El arte de Pepe González', un "acto de amor" al mejor dibujante de mujeres

  • En 2024 se cumplen 15 años del fallecimiento del dibujante, uno de los mejores del cómic español
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Detalle de la portada de 'El arte de Pepe González'
Detalle de la portada de 'El arte de Pepe González'

En 2024 se cumplen 15 años de la muerte de Pepe González, para muchos, uno de los mejores dibujantes del cómic español, gracias, sobre todo, al tratamiento que hizo de la figura femenina, y a quien Norma, editorial con la que trabajó, ha dedicado un espectacular libro homenaje demostración de su genio.

El arte de Pepe González es un repaso gráfico de algunas de las creaciones de un artista, cuyo realismo y estilo preciosista fue copiado hasta la saciedad por muchos de sus coetáneos, y que tuvo en Vampirella, la alienígena sexy para la editorial norteamericana Warren, el punto culminante de la carrera de un creador, abiertamente gay en su entorno, en una época en la que era arriesgado mostrarse libre.

Un dibujante además, premiado en 1976 con el Special Award for Excelence, que como ocurre en muchas ocasiones fue más reconocido internacionalmente que en España.  

El volumen de gran formato, con textos en castellano e inglés -en el mercado anglosajón González es también una leyenda- recorre la trayectoria de un dibujante portentoso que en ocasiones decía que odiaba dibujar cómics (prefería centrarse en imágenes de sus sensuales pin-up) pero al que, afortunadamente, regresaba, porque como él mismo decía, soñaba en viñetas.

Retratos de Greta Garbo y Humphrey Bogart, de Pepe González

Retratos de Greta Garbo y Humphrey Bogart, de Pepe González

"Las figuras femeninas le salían de las manos"

Rafa Martínez, fundador de Norma y amigo personal del ilustrador desde 1964, cuando entró como "chico para todo" en Selecciones Ilustradas (SI) ha explicado este viernes en la presentación del libro que González era la "alegría del estudio", aunque prefería trabajar en la mesa del comedor del piso en el que vivía con su madre, rodeados de revistas del corazón. 

"No le gustaba que le dieran órdenes, pero las figuras femeninas le salían de las manos", señala Rafa Martínez, acompañado por el director de Norma, Luis Martínez, para quien este libro "es un acto de amor, de reparación, para que no se olvide que Pepe fue mucho más que Vampirella", que abrió el camino de dibujantes españoles en EEUU en los años setenta.

Nacido en 1939, Pepe González creció en el barrio Chino de Barcelona donde dio rápida muestra de su talento con unos sencillos lapiceros Alpino en los que retrataba a las actrices de Hollywood como Gina Lollobrigida o Marilyn Monroe -una de sus obsesiones- y que llamaron la atención del ilustrador Javier Prieto que se topó con ellos en la sastrería en la que trabajaba su madre.

Ese fue su salvoconducto a Selecciones, la agencia de representación dirigida por Josep Toutain, quien tras hacerle una prueba le puso a trabajar de inmediato, a sus 17 años, en una serie de vaqueros (Doc Holloway).

Rafa Martínez, fundador de Norma Editorial, muestra un dibujo de Marilyn Monroe que Pepe González hizo con lápices de colores cuando era un chaval

Rafa Martínez, fundador de Norma Editorial, muestra un dibujo de Marilyn Monroe que Pepe González hizo con lápices de colores cuando era un chaval

En la agencia se dieron cuenta pronto de su habilidad para dibujar chicas guapas y así pasó, primero, a la series románticas de la editorial Toray y después entró en el mercado inglés con la series Boyfriend y Valentine, trabajos que dejaron buena huella: "Nunca nadie en la historia del cómic ha dibujado mujeres tan guapas como José González", llegó a decir el editor Mike Butterworth.

En esa época, comenzó a publicar en EE.UU con 'Pamela', serie de humor gráfico protagonizada por una chica rubia con tendencia a desnudarse a la mínima de cambios, que gracias a los sensuales dibujos de González funcionó bien en EEUU y se vendió a otros países.

Su carrera europea le exigía trabajar a destajo en numerosas series románticas, por las que llegaba a ganar 20.000 pesetas de la época, o a realizar una brillante adaptación a cómic de la serie de televisión "Los vengadores". 

"Vivía al día, sin dinero, porque era muy generoso y había gente que se aprovechaba de él. No tenía deudas porque si era necesario pagaba con dibujos", recuerda Rafa Martínez sobre la apreturas económicas del artista, que dilapidaba las ganancias en su vida nocturna, donde llegó a intercambiar retratos por "cuba libres" en los clubes gay que frecuentaba.

Ilustración de Vampirella, de Pepe Gónzález

Ilustración de Vampirella, de Pepe Gónzález

El mejor dibujante de Vampirella

En un viaje a EE.UU, Toutain entró en contacto con el editor Jim Warren, que quedó prendado de los dibujos de González que le puso al frente de Vampirella, una serie de alto toque erótico sobre una alienígena que comenzó a realizar en 1974, en la que demostró su maestría con los lápices y el detalle, y que le convirtió en una estrella cuando el personaje se hizo popular en todo el mundo.

A pesar de que el trabajo le era cómodo, quienes le rodeaban, le recuerdan bastante anárquico (no dibujaba las páginas por orden), y era "incapaz de cumplir los plazos", lo que ponía de los nervios a los editores.

González, cansado del personaje que le había dado fama y dinero, y de las historias de veinte páginas que exigían disciplina, dejó la serie, aunque volvería a ella mas adelante (con Bill Dubay como guionista en sus mejores trabajos).

Comenzó a colaborar con Rafa Martínez, primero con la publicación de la serie Herma y más tarde en la elaboración de los glamourosos retratos de actores y actrices (destacan las magníficas series dedicadas a Marilyn Monroe o Ava Gardner) para Norma, nacida como agencia en 1977 y reconvertida en editorial, con la que colaboraría durante décadas, mientras realizaba portadas y trabajos para la revista Cimoc.

En sus últimos años, Martínez lamenta no haberle pedido más encargos para intentar mantener activo al dibujante que "se abandonó" al saber que tenía un cáncer del que apenas se trató y por el que murió solo en casa, sin que se supiera de su fallecimiento hasta que unos vecinos dieran, días después, la alarma de su desaparición en marzo de 2009.

Además de este libro, Norma tiene previsto, tras el verano, organizar una exposición homenaje para mostrar a las nuevas generaciones la maestría de este artista cuyos trabajos están a la altura de los grandes ilustradores norteamericanos del siglo XX. 

Portada del libro 'El arte de Pepe González' (Norma Editorial)

Portada del libro 'El arte de Pepe González' (Norma Editorial)