Enlaces accesibilidad

El Louvre abraza el olimpismo y muestra su legado desde la Antigua Grecia a los primeros Juegos

  • Cráteras griegas, estatuas de bronce, sellos y postales reflejan el imaginario olímpico
  • El olimpismo. Una invención moderna, un patrimonio antiguo puede verse hasta el 16 de septiembre

Por
El Louvre abraza el olimpismo y muestra su legado
Crátera de Anteo, Museo del Louvre

Citius, altius, fortius (más rápido, más alto, más fuerte) es el lema olímpico, que inspira una exposición en el Museo del Louvre. Los visitantes de París, además de disfrutar del programa deportivo de los Juegos Olímpicos, pueden acercarse a su historia desde la Antigua Grecia a su recuperación auspiciada por el barón Pierre de Coubertin.

Cartel de la exposición del Louvre sobre el olimpismo

Cartel de la exposición.

La muestra El olimpismo. Una invención moderna, un patrimonio antiguo puede verse en la capital francesa hasta el 16 de septiembre y arropa la tercera celebración en París de los JJ.OO., tras las ediciones de 1900 y de 1924. España debutó en la segunda olimpíada, ya que no acudió a Atenas en 1896.

El Louvre acerca la génesis de los primeros Juegos, a finales del siglo XIX, analiza sus fuentes iconográficas y su contexto político para comprender cómo se reinventaron las competiciones de la antigua Grecia y nació el mayor evento deportivo del mundo y el más seguido.

Gracias a un préstamo excepcional de la Fundación Stavros Niarchos (SNF), el Louvre expone la primera copa olímpica, conocida como Copa Bréal: concebida por el profesor universitario Michel Bréal, amigo del barón, y creada por un orfebre francés para el vencedor de la primera maratón olímpica, en Atenas 1896. Las mujeres tendrían que esperar hasta Los Ángeles 1984 para participar en esta prueba en unos Juegos.

Copa Brèal, Fundación Stavros Niarchos

Copa Brèal, primer trofeo del maratón en 1896, Fundación Stavros Niarchos.

Las cuatro salas de la Galería Richelieu acogen más de 200 obras, desde dibujos, a postales, reproducciones en escayola o sellos, fruto del taller de Émile Gilliéron, dibujante de la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París y copista habitual del Louvre. El artista suizo, instalado en Grecia desde 1876, fue nombrado artista oficial de los primeros Juegos Olímpicos de la edad contemporánea, Atenas 1896.

Gilliéron se inspiró en los hallazgos en las excavaciones de los grandes yacimientos arqueológicos para crear los trofeos. Sirviéndose de las técnicas de reproducción más modernas, creó las imágenes utilizadas para la comunicación del joven Estado griego, en particular los sellos y los carteles, que sirvieron para movilizar al público europeo y americano.

Por su trabajo, Gilliéron fue nombrado miembro del comité para los sellos conmemorativos olímpicos. El estudio de los materiales de su taller y sus documentos permite entender mejor las fuentes iconográficas y el proceso de creación del primer artista oficial de los Juegos.

Captura del movimiento

Los Juegos modernos nacieron con una gran dimensión política, sirvieron para reforzar la unidad del pueblo griego y anclarlo en Occidente. Fueron el escaparate perfecto de disciplinas como la historia, la arqueología, la filología, pero también de nuevos medios de expresión como el cine o la fotografía que avanzaban de la mano de la ciencia.

La filmación del movimiento de los atletas o la captura de sus gestos formaron parte desde el inicio de la nueva épica olímpica. Más allá del calendario de pruebas heredado de la Antigüedad, se incorporó el maratón. Un griego, Spyridon Louis, se ciño la corona del triunfo en el primer recorrido de unos 40 kilómetros, desde la localidad de Maratón hasta el estadio Panathinaikó, reconstruido en mármol blanco sobre un antiguo estadio griego.

Los JJ.OO. se reinventan y adaptan a la evolución social. En París 2024 debuta el breakdance para intentar atraer a la audiencia juvenil y sale el kárate, un arte marcial en el que España tenía opciones claras de medalla y cuyos principios, del código Bushido están perfectamente alineados con la carta olímpica.

Disciplinas como el pentatlón moderno (esgrima, natación, salto ecuestre, tiro y carrera campo a través) se mantienen desde 1912, pese a sus escasas licencias. Su inclusión fue una iniciativa de Coubertin. Ahora el tiro y la carrera se disputan en una prueba combinada, laser run, en la que cada 800 metros se dispara con pistolas láser, que simulan el retroceso de un arma de fuego. Las mujeres tuvieron que esperar hasta Sídney 2000 para competir.

La exposición se abre con una bandera olímpica, con los cinco aros, cuyos colores se eligieron para incluir los de las enseñas nacionales de todos los países participantes, junto a una estela de mármol del siglo II A.C. en la que los nombres de los vencedores aparecen rodeados de una corona de la victoria.

Los juegos panhelénicos

Los juegos panhelénicos tenían tres categorías de edad (imberbes, jóvenes y adultos) que competían en carrera, lucha, pancracio, salto de longitud, lanzamiento de disco y jabalina y carrera de cuadrigas.

Todos los griegos acudían a las sedes de Olimpia, Delfos, Nemea y Corinto. El premio era una corona de hojas, de olivo, laurel, apio y pino, respectivamente. Esos cuatro juegos formaban el períodos, una suerte de Gran Slam o Golden League, y el atleta que vencía en todos recibía el título de periodoníkes

En su viaje por el tiempo, el Louvre se detiene en un precedente más cercano. A comienzos del siglo XVII, entre 1600 y 1620, los habitantes de Chipping Camden celebran los Cotswold Games en Pentecostés con pruebas de fuerza como el lanzamiento de martillo o la lucha.

No es la única tentativa británica, un doctor de la localidad inglesa de Much Wenlock inspiró a Coubertin la idea del olimpismo moderno, como reconocimiento, la localidad dio nombre a la mascota de Londres 2012.

Wenlock, la ciudad que inspiró el olimpismo moderno

El Louvre reconoce el mérito de Pierre de Coubertin, pero no estuvo solo en su empeño de recuperar los Juegos. Contó con Bréal, al que se debe el lema olímpico y la invención de la carrera de maratón. También le ayudó Démétrius Vikélas, un rico comerciante griego afincado en París, que se consagró a organizar los primeros juegos en Atenas, en contra de la opinión del barón.

Himnos olímpicos

Los visitantes pueden ver la partitura del primer himno olímpico, con música de Spiros Samaras y letra de Kostis Palamas. Esta composición de 1896 desapareció con la primera olimpiada. Un documento que se confronta con un himno pítico a Apolo en Delfos, que inspiró a los creadores del nuevo himno olímpico en 1960.

También se aprecia una tirada de sellos griegos con una ilustración que recrea la escena de lucha de la crátera de Euphronios, que encabeza este texto.

Sellos conmemorativos de los primeros JJ.OO.

Sellos conmemorativos de los primeros JJ.OO.

En una sala puede admirarse el bronce de Jean-Pierre Cortot, El soldado de Maratón, una estatuilla en la que Filípides alza una palma en su mano. Una fotografía permite apreciar que el vencedor de la maratón de Londres 1908, John Hayes, fue llevado en andas en una vuelta al estadio acompañado de una reproducción de esta figura.

La distancia actual de la carrera -42 kilómetros y 195 metros- se estableció en la capital británica por sugerencia de la corona. La familia real británica pudo ver cómodamente la salida desde las ventanas del Palacio de Windsor y la llegada desde su palco en el estadio de White City.

'El soldado de Maratón', Jean-Pierre Cortot, Museo del Louvre

'El soldado de Maratón', Jean-Pierre Cortot, Museo del Louvre

La exposición también cuenta con material audiovisual, como un vídeo en el que se cuenta qué pasó con las instalaciones olímpicas construidas hace un siglo, en 1924. Lo más curioso, el frontón de pelota vasca. En esa edición, solo se inscribieron dos países, Francia y España, y el oro fue para los pelotaris españoles.

En otro vídeo, el Louvre muestra imágenes de París 1924, y de la estrella indiscutible de esos Juegos, el nadador estadounidense Johnny Weissmuller, primer ser humano en nadar los cien metros libres en menos de un minuto, en concreto en 58,6 segundos. Logra tres medallas de oro, en 100 y 400 metros libres y en el relevo de 4x200 libres.

En los Juegos de 1924 se dieron cita más de 3.000 atletas, pero la presencia femenina fue anecdótica, solo 135 mujeres formaron parte de las 44 delegaciones inscritas, unas tres por país.

En Atenas y, sobre todo, en Esparta, las fuentes arqueológicas señalan que las mujeres practicaban actividades físicas, pero se las excluía de los juegos panhelénicos, así fue también en los primeros Juegos de Atenas 1896, en los que su presencia se limitó a la alegoría de la Victoria como Niké, Atenea o Iris.

La primera medallista olímpica

En 1900, algunas deportistas participaron en las pruebas de tenis, golf, vela, croquet e hípica, en contra de la opinión de Pierre de Coubertin. La primera mujer que logró un oro olímpico fue Hélène de Pourtalès como parte de la tripulación del Lérina, el velero suizo que ganó la clase de 1 a 2 toneladas.

Años después se añadirían el tiro con arco, la natación, los saltos de trampolín y el patinaje, pero las mujeres seguían circunscritas a disciplinas que resaltasen su elegancia y su belleza.

En París 1924, participó la primera deportista olímpica española, Lilí Álvarez. Menos conocida es su pareja de dobles en el tenis, Rosa Torras, con la que consiguió llegar a cuartos de final de aquel torneo olímpico.

La lucha por la igualdad continúa

En 1922, Alice Milliat organiza los primeros Juegos femeninos en París y defiende sin éxito la igualdad en la práctica deportiva y en las competiciones. En 1928, las mujeres pueden inscribirse en las pruebas de atletismo, pero la mayoría compiten en gimnasia artística.

El combate por un deporte paritario sigue librándose sin descanso. En septiembre de 2023, el Comité Olímpico Internacional firmó un convenio con ONU Mujeres e incluyó en la carta olímpica la igualdad deportiva entre hombres y mujeres.

A día de hoy, las pruebas masculinas y femeninas no son iguales en el calendario olímpico, aunque la participación por primera vez se ha igualado 5.250 mujeres y 5.250 hombres concurren en París 2024. La brecha salarial sigue sin cerrarse. En general, las federaciones nacionales no ofrecen las mismas primas ni recompensas por resultados a las selecciones femeninas y masculinas.