Condenado a nueve años un guía sevillano acusado de agredir sexualmente a tres estudiantes estadounidenses
- El tribunal le impone la prohibición de ejercer como guía turístico durante siete años y medio


La Audiencia Nacional ha condenado a nueve años de cárcel un guía turístico sevillano por delitos de agresión sexual cometidos sobre tres jóvenes estudiantes estadounidenses cuando era responsable de la empresa Discover Excursions. Las víctimas estudiaban en las universidades de Salamanca y Valencia y participaban en los viajes promovidos por dicha empresa a Marruecos y Portugal en 2013 y 2017, donde se habrían producido los delitos, según detalla la sentencia emitida por el tribunal.
En el documento, los magistrados de la Sección Primera de la Sala Penal imponen al acusado, Manuel Blanco Vela, una pena de seis años de cárcel como autor de un delito de agresión sexual con la atenuante de dilaciones indebidas, y dos penas de un año y medio de prisión por dos delitos de agresión sexual.
Además, el tribunal le impone la prohibición de ejercer como guía turístico durante siete años y medio y le condena a indemnizar con 40.000 euros a la primera víctima de Marruecos y con 1.500 euros a cada una de las otras dos víctimas, pese a reconocer que "no es posible traducir en dinero de forma automática un perjuicio moral y que lo único que podemos llevar a cabo es una valoración de la importancia del perjuicio en atención a las circunstancias de las víctimas".
También le condena a siete años y medio de libertad vigilada post penitenciaria, a seis años de prohibición de acercarse a la primera víctima o comunicarse con ella y a un año de la misma medida de alejamiento respecto a cada una de las dos restantes.
La Fiscalía había reclamado 9 años de prisión
De esta forma, la condena se ciñe casi por completo la petición de la Fiscalía, que había reclamado para el acusado nueve años de prisión por un presunto delito de agresión sexual, de violación, y dos supuestos delitos de abusos sexuales, actualmente tres delitos de agresión sexual de diferente tipificación. También había solicitado seis años de prohibición de acercarse a la primera víctima o comunicarse con ella, un año de la misma prohibición con relación a cada una de las dos víctimas posteriores y ocho años de inhabilitación para la profesión de guía turístico. En cuanto la indemnización, solicitaban las mismas cantidades que el tribunal ha establecido.
Por su parte, la acusación particular solicitaba un total de 23 años de prisión, así como una indemnización de 600.000 euros para la primera joven y de 150.000 euros cada una de las dos siguientes, mientras la defensa había pedido su absolución, pues él siempre ha negado todo delito.
La sentencia considera los hechos probados
La sentencia condenatoria, aún sujeta a posible apelación, establece que durante un viaje organizado por la empresa Discover Excursions en noviembre de 2013 a Marruecos, el acusado se acercó a la primera denunciante del caso la noche del 2 de noviembre, antes de regresar a España. La joven, una estudiante estadounidense de la Universidad de Salamanca, se encontraba en la terraza del bar del hotel de Tánger junto a sus compañeras de habitación cuando el procesado se aproximó a ellas.
El acusado, según la sentencia, "les propuso tomar champán en la habitación de ellas, a lo que estas accedieron y, una vez en la habitación que compartían las jóvenes, el procesado, [...] les propuso jugar a 'verdad o atrevimiento' y les desafío a quitarse sus camisetas, lo que aquellas rehusaron, pero él se despojó de su ropa salvo la interior".
Entonces, según la sentencia, la víctima "se empezó a sentir muy cansada y se quedó dormida" y, al despertar, "se encontraba sola en la habitación, y se dirigió al baño", donde "vio a sus amigas en la ducha en camiseta con el procesado en ropa interior".
Una vez que los tres salieron del aseo, ella entró y se sentó en el inodoro, según el relato de hechos probados, que agrega que entonces, el acusado "entró en el baño" de manera sorpresiva introduciendo su miembro en la boca" de la chica, que después "cayó al suelo, quedando inconsciente", algo que negaba el acusado.
Una segunda agresión sexual en Portugal
La sentencia también analiza los hechos ocurridos la noche del 28 de mayo de 2017, cuando dos alumnas norteamericanas del Centro Florida State University de Valencia fueron víctimas de otra agresión sexual. Según el fallo, el hombre les ofreció tiques de bebidas en un bar y las invitó a una fiesta en su habitación, haciéndoles creer que habría más gente. Sin embargo, al llegar de madrugada, descubrieron que estaban solas con él.
En la habitación, según el relato de hechos probados, el acusado "les preguntó si se podía poner más cómodo, quitándose los pantalones y quedándose en ropa interior". Después, según la sentencia condenatoria, les preguntó "sobre sus experiencias sexuales, les propuso jugar a 'verdad o atrevimiento' y en un momento determinado, tras negarse ellas a las propuestas de contenido sexual que les estaba proponiendo, les dijo que se quitaran los pantalones, a lo que las dos se negaron; preguntando él como si fuera un reto, si besaban a su guía turístico".
Tras negarse a sus propuestas, las jóvenes accedieron a darle un beso en la mejilla, pero él insistió hasta lograr uno superficial en los labios. Luego, intentó inmovilizarlas sujetando a cada una de las manos y, cuando una quiso irse, respondió que no lo hiciera porque lo habían "puesto a tono". Acto seguido, besó a una de ellas y colocó la mano de la otra en sus genitales, hasta que ambas lograron escapar.
El autor utiliza un patrón "idéntico"
La sentencia considera creíble el testimonio de la denunciante inicial, destacando que su relato es persistente y sin signos de beneficio personal. Además, argumenta que la tardanza en denunciar no afecta su credibilidad, ya que lo hizo tras conocer a otras posibles víctimas del acusado.
Según destacan los magistrados, su declaración goza, además, de corroboraciones periféricas, "como el testimonio de las víctimas de los hechos que suceden en Portugal y el de las agentes de Policía que investigan los hechos".
El tribunal señala así el "idéntico" patrón que relatan las víctimas de este procedimiento y aquellas otras con las que los agentes de policía han contactado. "Se acerca a las mujeres, todas ellas muy jóvenes, de forma amable, les propone tomar una copa y jugar a idéntico juego para, finalmente, atentar contra su libertad sexual", concluye.