La Ceuta de los siglos XVI y XVII a través de dos ejemplares históricos
- Son ejemplares con información de la vida y los habitantes de la ciudad autónoma de la época
- El proceso de restauración, realizado por Carolina Maqueda, ha sido lento y detallado


Conocer cómo era la Ceuta de los siglos XVI y XVII está hoy algo más cerca de los ciudadanos. El Archivo General de la ciudad autónoma cuenta ya con dos nuevos documentos en sus estanterías que muestran aspectos muy destacados acerca de la sociedad, la economía o la salud pública de aquellos años. Los libros han sido recuperados por este departamento municipal, tras ser sometido a unas importantes labores de restauración.
El libro de Jorge Seco, prototipo de padrón municipal
“Es el padre del plus de residencia que a día de hoy se sigue pagando a los trabajadores ceutíes“
De los dos textos, el más antiguo es el denominado libro de Jorge Seco, que data de 1586. Se trata de un documento que registra qué habitantes de la ciudad recibían ingresos de la Corona de Felipe II, incluyendo entre estos datos sus funciones o sus salarios. Un prototipo del actual padrón municipal. "Es el padre del actual plus de residencia que a día se hoy se sigue pagando a los trabajadores ceutíes", explica José Luis Gómez Barceló, cronista oficial de la ciudad.
El trabajo del antiguo Hospital de San Blas, del siglo XVII
El segundo de los documentos es el conocido como libro del Hospital de San Blas. Es el registro de hospitalizaciones más antiguo que se conserva de Ceuta. En su interior, refleja el nombre de cada paciente atendido entre 1662 y 1682, su profesión (en su mayoría, militares o personas con bajos recursos) o la causa de su ingreso. Un informe que abarca el trabajo en este centro hospitalario, hoy desaparecido, que se encontraba en la Plaza de África, en pleno centro de la ciudad, ofreciendo una información muy valiosa de las condiciones sanitarias de la época.
El valor de las obras por su contenido es innegable, pero el material en el que están realizados también es interesante, y es que los autores de los documentos reutilizaron hojas de códices del siglo XI para crear los textos. Aún se pueden contemplar restos de minúscula carolingia en algunas de sus partes.
Libro del Hospital de San Blas (1662-1682). MANUEL GARCÍA ROLDÁN
Una restauración minuciosa
Realizar un restauración de ejemplares tan antiguos no es sencillo. "Se trata de un proceso lento en el que se respetan los materiales", asegura la directora del Archivo General de Ceuta, Rocío Valriberas. Carolina Maqueda Meléndez, responsable del Archivo Histórico Provincial de Cádiz, asumió el reto de dar una nueva vida a estos textos, respetando siempre la integridad de sus materiales. Durante más de tres meses, ha desarrollado técnicas complejas que van desde la limpieza química de las tintas originales, a la reparación de las cubiertas de pergamino o de las encuadernaciones en papel japonés. "En la restauración ha primado la conservación a la belleza", explica Valriberas.
Interior del libro del Hospital de San Blas (1662-1682). MANUEL GARCÍA ROLDÁN
Y es que uno de los objetivos fundamentales de estos trabajos es que los documentos perduren en el tiempo, pero no es el único. Se busca que la información que atesoran estos libros puedan servir a los investigadores, y aquí juega un papel esencial la digitalización. Los ejemplares se encuentran ya en el repositorio informatizado del Archivo ceutí en alta calidad de imagen y en color, lo que permite que cualquier ciudadano del mundo pueda estudiarlos sin necesidad, si quiera, de desplazarse a la ciudad, evitando, además, su deterioro físico. "Cada día llegan correos electrónicos con solicitudes de documentos", asegura el cronista de la ciudad.
Para los más puristas, el Archivo General de la Ciudad cuenta ya con ambos ejemplares disponibles en sus estanterías. Dos testigos de la vida de Ceuta, al alcance de todos.