El arromanticismo, un espectro que imposibilita enamorarse: "Se puede tener vida plena sin amor romántico"
- En el mundo, se estima que entre el 1% y el 6% de la población son asexuales y/o arrománticos
- Desde el 16 hasta el 22 de febrero, se celebra la Semana de Concienciación del Espectro Arromántico


Atrás han quedado los ramos de flores, los bombones e incluso la versión lanzada de El amor, con la que la artista Rigoberta Bandini rinde homenaje a Massiel en la gala de los premios Goya 2025. Eso es para los emparejados o para los que quieren tener un bonito gesto con algún amigo. Después de San Valentín, donde todos los individuos muestran su felicidad y su bienestar en pareja, llega el momento de la reivindicación.
Esta semana, coincidiendo con la semana después de San Valentín, ha sido el turno de las personas arrománticas, quienes luchan por tener su espacio en el amplio abanico social durante la Semana de Concienciación del Espectro Arromántico, que el movimiento LGBTIQA+ lo conmemora en el mes de febrero desde 2015.
"Me di cuenta de que no sentía atracción romántica"
Según indica el activista Joss C. Pérez, el porcentaje de personas arrománticas en la población general no está completamente definido, pero estudios y encuestas sugieren que oscila entre el 1% y el 4%. Luda Merino, artista digital y divulgadora, es una de ellas. Admite a RTVE.es que estuvo "durante mucho tiempo pensando que simplemente no había madurado cuando la gente tenía 13-14 años", época en la que "a todo el mundo les empieza a llegar el querer enamorarse".
Durante su etapa escolar, a Luda la trataban como si tuviera un problema. Sin embargo, mientras cursaba 1º de Bachillerato, una compañera le arrojó el inicio de sus respuestas cuando le preguntó si no se había planteado que era asexual o arromántica.
Durante esos años, Luda empezó a buscar qué eran aquellos términos, se introdujo en comunidades para conocer "un poco cómo eran esos mundos" y pudo verse reflejada en más gente. "Así es como yo supe que no estaba enferma", cuenta.
Andrea Tomé es una escritora de literatura juvenil que visibiliza su día a día como persona arromántica a través de sus personajes. "Vivimos en una sociedad en la que se espera de nosotros que vivamos en pareja y en la que la soltería implica ciertas desventajas", cuenta para RTVE.es. Andrea define el arromanticismo como "la imposibilidad de enamorarse", y agrega que muchas veces esto "va mano a mano con una falta de interés en formar relaciones románticas".
Andrea es escritora de literatura juvenil Andrea Tomé
Ella se dio cuenta alrededor de los 20 años, aunque ya había tenido sus primeras parejas. No obstante, Andrea sentía que esas relaciones "como un paso que debía dar, una imposición social". Recuerda que cuando era pequeña nunca tuvo el deseo de casarse ni de vivir en pareja. "Simplemente, me di cuenta de que no sentía atracción romántica, de que no me enamoraba", sostiene.
"¿Por qué soy así?"
Con 15 años, Luda recuerda haber llegado a casa con lágrimas después del acoso escolar que sufrió por parte de sus compañeros de clase, entre las razones el no poder experimentar por nadie ni la atracción romántica ni la sexual. "En la cocina, le digo a mi madre: '¿Por qué yo soy así?, ¿qué me pasa para que a mí no me llegue?'", rememora.
Luda es divulgadora y artista digital. Luda Merino
También recuerda como trataban de acosarla mostrándole fotos de “tíos fuertes [...], hombres caucásicos de pelo castaño" para ver cuál era su reacción, pero, asegura, que aunque era y es capaz de reconocer la belleza, nunca ha sentido nada. "Nunca nadie me ha negado algo por ser asexual o arromántica", subraya Luda, aunque sí especifica que ha tenido que aguantar "un montón de tonterías y de insultos y de comentarios bastante hirientes".
Por su parte, Andrea asegura que no ha sufrido discriminación, "pero sí mucha incomprensión".
Vínculos unidos a códigos y conductas
Diego Fontán, psicólogo experto en Psicología Afirmativa LGTBIAQ+, explica que los testimonios de las personas arrománticas "mencionan que comprenden el sentimiento romántico y la motivación de tener un vínculo afectivo diferente a una amistad, pero que no lo reconocen dentro de sí mismas". Las personas arrománticas pueden desarrollar una atracción platónica, lo que Fontán describe como "un deseo de vincularse estrechamente con otra persona que no se acompaña de un sentimiento romántico hacia el objeto de la atracción".
Los vínculos de las personas arrománticas pueden ir unidos a códigos y conductas que pueden exceder los preceptos de una amistad normativa, aunque Fontán recalca que estos "no constituyen un vínculo romántico", ya que "la persona no lo siente como tal".
La evidencia científica disponible apunta a que la orientación sexual y la identidad de género vienen dados desde el propio embarazo. "Se ha visto que la diferenciación sexual del cerebro durante el embarazo es la responsable de la orientación sexual y la identidad de género", expone el psicólogo. Por ello, "sería plausible pensar que en dicha diferenciación está la clave de otros aspectos de la sexualidad humana, como la orientación romántica".
Áreas cerebrales involucradas en la experiencia romántica
Varios estudios de neuroimagen han mostrado que varias áreas cerebrales —en especial, aquellas relacionadas con los circuitos de recompensa y la motivación— están conexas a la sexoafectividad. "Se ha visto que hay áreas cerebrales que parecen estar involucradas en la experiencia romántica", añade el experto.
Sin embargo, no hay estudios suficientes que muestren cómo se activan dichos circuitos o si cabe la posibilidad de que se activen vías neuronales distintas. "Necesitamos más investigación al respecto", reclama el psicólogo.
En nuestra sociedad, aparte de las personas arrománticas, hay otros perfiles relacionados con la sexoafectividad, como las personas asexuales, quienes "no sienten atracción erótica hacia otras, pero que sí pueden interesarse por los vínculos y experimentar un sentimiento romántico".
Sentimientos de incomprensión y aislamiento
Podría darse el caso de que una persona arromántica fuera también asexual, pero estas dos orientaciones no son del todo similares. "La asexualidad no tiene nada que ver con el arromanticismo", aclara la sexóloga y psicoterapeuta Ruth González, y añade que "hay personas asexuales que se consideran románticas", otras "que quieren tener pareja" y "otras que no".
Aun así, la psicoterapeuta cuenta que ambas se enfrentan al mismo problema: "Tienen que estar justificando constantemente su orientación, lo que les puede llevar a un desgaste emocional significativo". Esta situación les podría llevar a "sentirse incomprendidas, aisladas o presionadas conforme a las normas sociales que no se ajustan a su identidad". Por otro lado, precisa también que "la asexualidad no tiene nada que ver ni con problemas de sexualidad, ni con traumas, ni con abusos". Además, tal y como declara Ruth González a RTVE.es, a una persona asexual podría gustarle un chico o una chica pese a que la mayoría no conecten "con esa atracción sexual". Incluso puede llegar a darse el caso de que se encuentren en pareja sentimental, aunque las ganas de tener un encuentro sexual podrían no ser "las que socialmente se esperan".
“La asexualidad no tiene nada que ver ni con problemas de sexualidad, ni con traumas, ni con abusos“
El papel de las redes sociales
Generación tras generación, el colectivo LGBTIQ+ va haciéndose paso, pero no todas las realidades están del mismo modo visibilizadas. De hecho, el arromanticismo es una nueva tendencia, surgida dentro de la orientación sexual. Para Rebeca Cordero, profesora de Sociología en la Universidad Europea, "la explosión del reconocimiento de las diferentes orientaciones e identidades de género es algo muy reciente".
A su juicio, sobre el arromanticismo "hay un reconocimiento por parte de generaciones más jóvenes", dado que "son las que tienen más contacto con esta información en cuanto que son las que están más presentes en el mundo digital".
La profesora de Sociología sostiene que "las redes sociales juegan un papel fundamental", lo que podría contribuir a la construcción de la identidad de las personas arrománticas. "En esa construcción de la identidad, de la búsqueda de respuestas y de encontrar a otros que se sientan como yo, es mucho más fácil generar grupo", reconoce. Cordero ejemplifica con una supuesta situación: "De pronto, puedo tener unas sensaciones diferentes a la hora de relacionarme en el plano afectivo-sexual con otros, y lo pongo de manifiesto en mis redes sociales".
Estas orientaciones pueden ser estables, aunque las conductas y los sentimientos pueden también fluctuar. "Con el mundo digital, las identidades son muy líquidas", razona Cordero, y agrega que la identidad se va construyendo en cada momento en el que a cada uno se le adecúa mejor.
Existe la idea del arromanticismo como psicopatía
"A diferencia de otras orientaciones sexuales, ser una persona romántica significa que va a costar mucho más tiempo en entender que formas parte del espectro", explica el activista LGBTIQA+, Joss C. Pérez. Esto se debe a razones como que "el arromanticismo no es visible", por lo que "mucha gente desconoce que exista".
Dentro del colectivo LGBTIQA+, "no se sabe muy bien la fecha exacta" en la que se incluyó la sigla dentro del movimiento. "Se entiende que, en la década de los 2010, algunas organizaciones y grupos empiezan a incluirla", apostilla Pérez. "Ahora que estamos en el año 2025, ya se está viendo mucho más la A, sobre todo en el contexto del Estado español", agrega.
Una persona alza la bandera arromántica RTVE.es / GETTY
"Muchas veces ha existido esa idea de que la persona arromántica podría ser incluso psicópata, cuando no tiene nada que ver", critica Pérez. No obstante, insta a que no se les deshumanice y puntualiza que las personas arrománticas "construyen vínculos afectivos, vínculos emocionales, pero fuera de la norma romántica".
Asimismo, pide que cuando el movimiento LGBTIQA+ cree leyes para protegerse de la discriminación "tenga en cuenta la A de asexual y la A de arromántica". "No tuvieron en cuenta con la Ley LGTBI —conocida como ley Trans— ni a la asexualidad ni al arromanticismo", reprocha. De este modo, se habría protegido también "a las personas de nuestra población de las terapias de conversión".
Por otra parte, Pérez indica que, en España, hay asociaciones que divulgan sobre este espectro. Entre ellas, la Asociación Estatal Interseccional de Personal del Espectro Asexual, que habla sobre el arromanticismo y cómo crear alianzas.
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"Se puede tener una vida plena sin amor romántico"
Andrea considera que lo más importante, a su juicio, es "normalizar la idea de que hay muchos tipos distintos de amor", y aclara que "el romántico no es más importante que el platónico o el filial". "Se puede tener una vida plena sin amor romántico y sin sentir interés alguno en vivir en pareja", añade.
Por su parte, Luda pide a la gente "que aprenda a no meterse tanto en la vida de los demás". Al fin y al cabo, cree que "es algo personal de cada uno". También reivindica el respeto a los demás, y el no preguntar cosas fuera de lugar a alguien simplemente por no ser heterosexual.
La Semana de Concienciación del Espectro Arromántico es, para el activista Joss C. Pérez, "un momento para que la comunidad arromántica se vuelva a encontrar de manera virtual” y “para que el movimiento LGBTIQA+ comparta información". Esta semana, las personas arrománticas han tratado de concienciar las identidades dentro del espectro, así como visibilizar las necesidades y problemáticas a las que se enfrentan.