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Groenlandia considera una "provocación" la visita a la isla de la esposa del vicepresidente de EE.UU.

  • Según medios daneses, Usha Vance visitará la isla acompañada del asesor de Seguridad Nacional de Trump
  • La primera ministra danesa asegura que se toma la visita "en serio"

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Groenlandia: una nueva visita de alto perfil de la administración Trump eleva la tensión
Imagen de archivo de Usha Vance, esposa del vicepresidente de EE.UU., JD Vance AP Photo/Allison Joyce
3 min.

La anunciada visita a Groenlandia de Usha Vance, esposa del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y del asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mike Walz, ha provocado que el gobierno autónomo de la isla danesa haya denunciado una nueva "injerencia extranjera". El viaje tiene lugar cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, y su Administración insisten en que la isla pertenecerá a EE.UU. "de una manera u otra".

Vance viajará a Groenlandia de jueves a sábado, según ha comunicado la Casa Blanca, acompañada de uno de sus tres hijos. El motivo alegado para la visita es conocer "lugares históricos" y el "patrimonio groenlandés", y asistir a una famosa carrera de trineos que cuenta con financiación estadounidense. La propia Usha Vance ha compartido el comunicado en redes sociales.

La ministra groenlandesa de Asuntos Exteriores en funciones, Vivian Motzfeldt, ha confirmado al diario danés Jyllands-Posten el viaje de Vance, aunque ha asegurado no conocer la fecha exacta ni el programa.

La prensa danesa es la que ha informado de que Walz acompañará a Vance, un extremo que no consta en el comunicado de la Casa Blanca. Los medios locales han asegurado también que EE.UU. ya ha enviado en aviones de carga varios vehículos hasta Nuuk, la capital de la isla, para trasladar a los visitantes, y que Dinamarca ha destinado a más policías a la isla.

La visita tiene lugar poco después de las elecciones regionales, que dieron la victoria a los independentistas moderaos, y antes de las municipales groenlandesas, que se celebran el 1 de abril.

Protesta del presidente regional y de la primera ministra danesa

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen ha asegurado en un comunicado que la visita es "algo que nos tomamos en serio". Frederiksen ha añadido que Dinamarca quiere cooperar con EE.UU., pero esa cooperación debe basarse en "las reglas fundamentales de la soberanía".

Por su parte, el presidente groenlandés en funciones, Múte B. Egede, ha interpretado también la visita como un paso más en las ambiciones de Trump sobre la isla y ha denunciado en redes sociales lo que interpreta como "injerencia extranjera".

"Estamos ahora en un nivel en el que de ninguna manera puede caracterizarse como una visita inofensiva de la esposa de un político", ha declarado Egede al diario local Sermitsiaq.

"Hemos intentado todas las opciones diplomáticas y democráticas, pero todo resulta contraproducente para Donald Trump y su administración en su misión de poseer y controlar Groenlandia - se ha lamentado Egede.- Por lo tanto, debemos afrontar la gravedad de la situación y reconocer que cada minuto cuenta para garantizar que el sueño de los estadounidenses de anexionarse nuestro país no se haga realidad".

El presidente groenlandés ha pedido apoyo internacional claro frente al comportamiento "agresivo" de Estados Unidos. "Si no condenan claramente cómo Estados Unidos trata a Groenlandia, la situación escalará cada día y la agresión estadounidense aumentará", ha advertido.

Por su parte, el vencedor de las elecciones y futuro presidente regional, Jens-Frederik Nielsen, ha declarado al mismo periódico que la visita es una nueva "falta de respeto", pero ha pedido mantener "la cabeza fría".

Trump ha reiterado en varias ocasiones en los últimos meses su interés por Groenlandia aludiendo a motivos de seguridad nacional e internacional y ha dicho que se hará con esa isla ártica "de una manera u otra".

Los líderes de todos los partidos político groenlandeses con representación parlamentaria mostraron en un comunicado conjunto la semana pasada su rechazo a Trump. Cientos de groenlandeses se manifestaron además hace una semana en Nuuk delante del consulado estadounidense.