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China retoma labores de rescate tras la riada en Nepal, que deja más de 600 muertos y 2.500 desaparecidos

China retoma labores de rescate tras la riada en Nepal, que deja casi 600 muertos y 2.500 desaparecidos
RTVE.es / AGENCIAS

Siguen las labores de rescate, con el miedo de una nueva riada, en la zona entre Nepal y la región autónoma del Tíbet, después de que comenzara a desbordarse el lago formado tras la tromba de agua que deja ya 616 muertos y casi 2.500 desaparecidos, según el último balance oficial. La Junta de Turismo de Nepal incluye a un español en el apartado de rescatados, mientras mantiene a otros dos en la lista de personas en paradero desconocido, sin aportar más detalles sobre la identidad o las circunstancias del hallazgo. El Ministerio de Exteriores aún no ha confirmado este rescate.

China ha retomado las labores de rescate, que fueron suspendidas temporalmente por el paulatino desbordamiento de una represa natural formada por la acumulación de lodo y rocas tras la inundación que arrasó una zona de Rasuwa. Sin embargo, el miedo a una segunda riada sigue presente.

El mayor número de víctimas mortales se ha registrado en el distrito de Chitwan, con 233 fallecidos, en la cuenca baja del río, pero otros distritos muy afectados son los de Nawalparsi Este (158), Gorkha (48) y Dhading (45).

China, por su parte, ha elevado este viernes a siete el número de fallecidos en el condado tibetano de Gyirong, suroeste del país, según ha confirmado el medio estatal CCTV. En cuanto a los desaparecidos ha reducido su cifra en cuatro, por lo que aún hay 554 personas de las que no se sabe nada.

Horas antes, el Gobierno nepalí ha publicado un listado con las identidades de más de 600 personas clasificadas como "turistas desaparecidos o fuera de contacto", tanto extranjeros como nepalíes no residentes de la zona. Según el informe nepalí, a falta de la confirmación de Exteriores, aún faltan dos españoles por localizar. El ministerio asegura que la Embajada de España en Nueva Delhi y el Consulado Honorario de España siguen atentamente la situación.

Pendientes del nivel del río

Las autoridades nepalíes han alertado de que el nivel del río Bhote Koshi está subiendo y han pedido a residentes y equipos de emergencia que se dirijan a lugares elevados.

"Hemos recibido un aviso de que el lago ha rebasado sus márgenes", ha declarado a Reuters Narendra Pariyar, principal responsable administrativo del distrito nepalí de Rasuwa. "Podemos ver que el nivel del agua del río está subiendo", ha añadido. Sus equipos están utilizando imágenes de satélite para monitorear la situación y tienen previsto instalar cámaras y sensores río abajo.

En el lado chino, en cambio, sí se han reanudado las labores de rescate en el condado tibetano de Gyirong horas después de que se suspendieran temporalmente ante una disminución progresiva de los riesgos de rotura brusca de una represa natural formada tras la riada que sacudió el miércoles una zona fronteriza entre Nepal y Tíbet (China). La televisión estatal CCTV informó de que el agua del lago fluye de forma natural y que su nivel ya ha bajado unos 10 metros.

Casi 1.500 desaparecidos

Los equipos de rescate de ambos países continúan este viernes la búsqueda de casi 1.500 desaparecidos reportados en total por ambas partes —más de 930 en territorio nepalí y 554 en el lado tibetano. Entre ellas, centenares de turistas y peregrinos extranjeros.

La Embajada de España en Nueva Delhi y el Consulado Honorario de España en Nepal, junto con el Consulado General de España en Pekín, "siguen atentamente la situación y haciendo gestiones con las autoridades locales", según citan sus fuentes.

Las autoridades de Nepal aseguran haber rescatado con vida a 3.253 personas.

Un hombre uniformado y su perro de búsqueda inspeccionan una zona devastada por una riada en Nepal, con otros observadores y edificios dañados al fondo.

Las autoridades buscan supervivientes de las riadas en la zona de Trishuli en el distrito de Nuwakot, en Nepal Prakash Mathema/ AFP

Dos lagos formados por los escombros

Las toneladas de rocas y sedimentos arrastradas por la primera riada han obstruido varios cauces y formado al menos dos lagos de barrera a ambos lados de la frontera. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal ha advertido de que sigue aumentando el nivel de uno de ellos, originado por el bloqueo del Bhote Koshi, y ha pedido a la población que se aleje de sus orillas.

El segundo se encuentra en el Tíbet, a más de diez kilómetros río arriba del paso fronterizo de Gyirong, y es el que ha comenzado a desbordarse. Las imágenes aéreas tomadas por un equipo chino muestran una masa de agua marrón acumulada en una cuenca sin una salida visible, que ya ha cubierto arbustos y árboles y ejerce presión contra una barrera de piedras y escombros.

El lago tiene unos 150 metros de longitud y entre 40 y 50 metros de profundidad. Su volumen ha superado los 2,5 millones de metros cúbicos, frente a los entre 1,5 y dos millones calculados el jueves. El Ministerio de Recursos Hídricos de China estima que otros tres millones de metros cúbicos podrían llegar durante los próximos tres días, con un máximo caudal previsto en torno al 1 de septiembre. Las lluvias están reblandeciendo las laderas y aumentando la inestabilidad del terreno.

Que el agua haya comenzado a rebosar no significa necesariamente que la presa natural se haya derrumbado por completo. Binod Parajuli, responsable de Predicción de Inundaciones del Ministerio de Energía y Recursos Hídricos de Nepal, considera además que el volumen acumulado representa aproximadamente un 10% del agua implicada en la riada del miércoles. Los especialistas no esperan por ahora una avenida de la misma magnitud, pero mantienen la alerta ante la posibilidad de una rotura repentina.

Más de un centenar de personas atrapadas en un túnel

La suspensión de los vuelos afecta, entre otros lugares, al complejo hidroeléctrico del Trishuli 3A. El Ejército había conseguido rescatar allí a unas 350 personas y trataba de llegar a más de un centenar de trabajadores y residentes que permanecían atrapados en un túnel cuando se interrumpieron las operaciones.

Nepal ha movilizado a más de 13.000 miembros de las fuerzas de seguridad para las tareas de búsqueda, evacuación y asistencia. Equipos con maquinaria pesada y perros rastreadores recorren las riberas y las localidades sepultadas por el barro, mientras los helicópteros transportan ayuda a comunidades aisladas.

En el Tíbet, las autoridades chinas han evacuado o realojado a 499 residentes y trabajadores y a 555 turistas. Pekín asegura que no quedan visitantes aislados en esa región, aunque 558 personas siguen desaparecidas, 260 de ellas extranjeras.

Personal de rescate en uniforme de camuflaje avanza por terreno fangoso y lleno de escombros, con maquinaria pesada trabajando y un pueblo devastado al fondo bajo un cielo despejado.

Personal de rescate en uniforme de camuflaje avanza por terreno fangoso y lleno de escombros, con maquinaria pesada trabajando y un pueblo devastado al fondo bajo un cielo despejado v

Un colapso de hielo y roca desató un muro de hasta 15 metros

La principal hipótesis sobre el origen de la tragedia apunta al desprendimiento de una enorme masa de hielo y lecho rocoso bajo un glaciar situado a unos 5.200 metros de altitud. El material cayó alrededor de 1.200 metros hasta el fondo del valle, bloqueó temporalmente el cauce y, al ceder la barrera, desencadenó la riada.

El Servicio Geológico de Estados Unidos, que inicialmente interpretó la señal como un posible terremoto de magnitud 5,2, determinó posteriormente que correspondía al colapso y a la avalancha de materiales. Los expertos advierten de la creciente inestabilidad de las zonas de alta montaña por el aumento de las temperaturas, aunque todavía no se ha establecido el papel concreto del cambio climático en esta catástrofe.

Según la televisión estatal china CCTV, la corriente alcanzó velocidades de hasta 200 kilómetros por hora y formó un muro de agua y barro de hasta 15 metros al golpear el puesto fronterizo de Gyirong. A su paso arrasó localidades, centrales hidroeléctricas, viviendas, dependencias policiales y de aduanas, carreteras y decenas de puentes, incluido el Puente de la Amistad entre Nepal y China. Cerca de 40 kilómetros de vías han quedado destruidos o dañados en el corredor que conecta Katmandú con Lhasa.

La corriente ha transportado cadáveres a cientos de kilómetros del lugar del desastre y las morgues de varios distritos, especialmente Chitwan y Pokhara, están alcanzando su límite de capacidad.

La Federación Internacional de la Cruz Roja calcula que unas 93.000 personas pueden haberse visto afectadas y ha solicitado 31 millones de dólares para responder a la emergencia. Naciones Unidas ha liberado otros dos millones destinados a atención médica, alojamiento, agua potable y saneamiento.