Natalia Lafourcade, mujer divina
- Mira el acústico que nos ofreció la cantante mexicana
- Hace unas semanas publicó un álbum homenaje a Agustín Lara
- Lara fue uno de los cantante y compositores de boleros más importantes
Tiene una de esas voces de extraordinaria delicadeza pero fuerza arrolladora a la vez. Y esa es también la definición que podríamos hacer de ella: pequeña, delicada cual muñequita, pero pisando fuerte y con las cosas muy claritas.
A sus 29 años, Natalia Lafourcade es una celebridad en su país y se atreve con casi todo: compone, produce discos y hasta hace pinitos en el mundo de la moda y la interpretación. Lleva media vida en los escenarios (empezó siendo prácticamente una niña) y se nota. Se manejó con nosotros con una profesionalidad y eficacia dignas de admiración, perfectamente escoltada por su mano derecha, el músico venezolano Gustavo Guerrero.
Su nuevo disco
En abril vino a presentar su cuarto disco de estudio, Mujer Divina, en el que homenajea al célebre compositor Agustín Lara con la ayuda de consagradísimos tan dispares como Devendra Banhart, Kevin Johansen, Adanowsky o Miguel Bosé. Y aquella visita recibió tan buena acogida que recientemente hemos vuelto a tenerla por aquí, festivaleando.
En esa última visita coincidió, por cierto, con la chilena Francisca Valenzuela, otra de esas voces femeninas de allende los mares que en los últimos tiempos están logrando saltar el charco con éxito. Aunque su voz y su estilo tienen poco que ver con los de Francisca, tienden más (ya estamos con las odiosas comparaciones) a los de su paisana Ximena Sariñana quien, para los que no lo sepan, fue compañera suya en la academia de música siendo ambas adolescentes.
Un rodaje caluroso
Y ya que volvíamos a tenerla por acá, pues quisimos proponerle el primero de nuestros acústicos de esta recién inaugurada temporada. Y, como somos unos chungos, le pedimos que nos cantara dos temas (eso quiere decir casi una hora de grabación) en plena Plaza Mayor, en Madrid, con un calor de alto horno. El sol, que le pegaba justo en la cara, era de esos que derriten el asfalto, pero ella ni una queja, ni un problema, todo sonrisas.
Le amamos inmediatamente, claro. Yo veía sus piernas cambiando de color, carbonizándose por momentos, y sufría hondamente. A ratos me acercaba y le daba cremica (factor de protección 5000). Pero para los que ya estéis pensando que somos unos sádicos y que muy bien podíamos haberle puesto a cantar en la sombra, ojo que nosotros le dejamos elegir y ella se prestó encantada a hacerlo en ese lugar ¿eh? sitio que, objetivamente, era el más apropiado por disposición, luz, fondo, bla bla bla...
En fin, que todo fue fácil y divertido y hubo, además, varios momentos impagables, como la aparición estelar de una pandilla de ciclistas extranjeros que se pararon a contemplar el improvisado "concierto" y aplaudieron a rabiar. Aún no ha podido confirmarnos actuaciones en España para los próximos meses, están justo en medio de las negociaciones, pero sí que nos dice que en 2014 la tendremos segurísimo entre nosotros. Y aquí hay una que no piensa perdérselo.