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El verdadero Peret: de la historia de su peluquín al milagro del Viña Rock

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El verdadero Peret, desde por qué dejó el peluquín a su récord Guinness
Peret, protagonista del último programa de Lazos de sangre RTVE

"Familiar", "carismático", "presumido" o "un hombre con los pies en la tierra" son algunos adjetivos que podemos escuchar en torno a la figura de Peret, el padre de la rumba catalana, en el último programa de Lazos de sangre. A los micrófonos y focos de este documental se someten periodistas, amigos del cantante, artistas como Los Manolos, Soraya Arnelas o Antonio Carmona, y familiares.

Su hija Rosita y sus nietos Daniel y Soraya Pubill recorren el barrio donde vivió y rinden homenaje al hombre detrás del artista cuando se cumplen 10 años del aniversario de su muerte, compartiendo anécdotas desconocidas y fotografías inéditas de su lado más personal.

El adiós a su peluquín

"Mi padre fue un hombre muy presumido, muy elegante. Sabía combinar mucho, sabía vestir muy bien. Él decía que la rumba es señora y al público hay que darle lo mejor", cuenta su hija Rosita para los micrófonos de Lazos de sangre. Como ella, la periodista Carmen Ro también da fe de la importancia que el rey de la rumba catalana daba a su imagen, especialmente a un objeto que le acompañó durante décadas sobre la cabeza: "Peret era muy coqueto, coquetísimo, y la mayor prueba es ese peluquín".

Peret, un artista que siempre se preocupó mucho por su imagen

Peret, un artista muy coqueto

El final del peluquín y el inicio de la imagen con la que se le conocería hasta el día de su muerte ("cabeza rapada, barba blanca, a medio camino entre un buda bonachón y un venerable patriarca", tal y como le describió el escritor Juan Puchades), llegaría, sin embargo, con la enfermedad de su hija.

"Cuando yo estuve enferma, que me detectaron el cáncer y era un cáncer muy avanzado, empecé con el tratamiento, con la quimio, y dije 'no voy a esperar a que se me caiga el pelo, me lo corto ya'. Y él me dijo: 'yo también, así vamos los dos: yo también me rapo'. Y se rapó conmigo", narra Rosita. Desde entonces, Peret dijo adiós a su peluquín.

Las exigencias de Peret en sus viajes

"Creo que no he hecho vida de artista nunca, jamás. Los cócteles, las fiestas… no, no, no, nada. Yo sigo estando en mi barrio, hay pocos artistas que puedan decir esto", decía el propio Peret durante una entrevista en 2007 para el programa Hora Cero. Cuenta uno de sus managers que el barcelonés, pese al éxito que cosechó fuera de las fronteras españolas, rechazó en multitud de ocasiones contratos millonarios que implicaban cruzar el charco para presentar su música en las televisiones de Latinoamérica por una sencilla razón: mantenerse siempre cerca de su familia.

Sin embargo, su nieto Dani, que le acompañó como guitarrista y director musical en su última etapa sobre los escenarios, revela para el programa una de las exigencias más curiosas del cantante: "Viniendo de un origen tan humilde, cuando hacíamos gira con él, si el baño del hotel no tenía bidé, él no iba”.

El Récord Guinness de "Gitana hechicera"

Peret fue el encargado de cerrar la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, ocasión para la que compuso el tema "Gitana hechicera": una revisión de una de sus canciones compuesta durante su etapa como evangelista, "Cristo tiene poder". Un tema al que, según narra su nieto Dani, "le dio mil vueltas" en el estudio de grabación. Tanto es así que durante años "Gitana hechicera" atesoró durante muchos años un Récord Guinness: el de ser la canción con más horas de estudio a sus espaldas.

Más de 480 horas en el estudio de grabación hicieron falta para que la canción saliera a la luz tal y como la conocemos ahora. Joan Sorribes, su técnico de sonido, describió así esta epopeya de composición: "'Gitana hechicera' tiene el Récord Guinness de horas de estudio para grabar una canción: ¡485 horas! La razón es que Peret nunca quedaba del todo satisfecho con lo que se había hecho. Después de toda una semana grabando, el lunes, al reanudar nuestro trabajo, solíamos escuchar con Peret cómo había quedado, y la conclusión siempre era la misma: 'Bórralo todo, que no sirve para nada'. Y así estuvimos muchas horas, volviendo a empezar casi de cero. Como buen artista, Peret tenía muy claro lo que quería".

El milagro del Viña Rock

Peret viviría uno de sus conciertos más multitudinarios en 2008, con 72 años, cuando se convierte en el cabeza de cartel del Festival Viña Rock. El artista ofreció un concierto para más de 70.000 personas, convirtiendo al municipio de Villarrobledo (Albacete) en una auténtica fiesta de la rumba catalana donde jóvenes y mayores corearon y gritaron cada una de sus letras.

"Recuerdo que estuvo fardando él de eso tiempo y tiempo", comenta su nieto Dani. 6 años más tarde, sin embargo, le diríamos adiós a los 79 años como consecuencia de un cáncer de pulmón, dejando un legado de más de 250 canciones como compositor y letrista, millones de discos vendidos y un cambio sustancial en la música, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.