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Alfredo Kraus, quién era el tenor "afónico": cómo el final de un amor terminó con uno de los más grandes del siglo XX

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Alfredo Kraus, protagonista del nuevo 'Imprescindibles'
Alfredo Kraus, protagonista del nuevo 'Imprescindibles'

Su frondosa cabellera y sus brillantes ojos azules le proferían un halo de actor de Hollywood. Conocido por algunos como el príncipe de los tenores, la presencia de Alfredo Kraus sobre las cámaras de música más prestigiosas del mundo siempre tenía una majestuosidad digna de la realeza. Su voz inigualable y su integridad artística lo consagraron como uno de los grandes de la ópera, con un repertorio aclamado internacionalmente, dejó una huella imborrable en la música clásica.

En su figura profesional y personal bucea el nuevo documental de Imprescindibles, El último romántico, disponible en la plataforma RTVE Play. A través de amigos y familiares, descubrimos cómo aquel niño de ocho años al que en el coro del colegio definieron como "afónico", terminó por convertirse en uno de los tenores más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Enamorado profundamente de su mujer Rosa Blanca Ley-Byrd, su relación fue determinante en su carrera.

Una sucesión de buenas casualidades

Hay dos cosas que destacan de él todos aquellos que lo conocieron de cerca: férrea determinación y sabias decisiones. Habría que añadir la fortuna de haberse encontrado con las personas adecuadas en el momento adecuado. La primera de ellas tuvo lugar mientras hacía "la mili" en Valencia. La suerte quiso que coincidiese con un maestro de ópera que terminaría por convencerlo de que su camino debía estar en el mundo de la ópera.

A pesar del apoyo familiar, su padre le insistió en que antes de iniciarse como tenor, debía finalizar una carrera universitaria. En 1950 obtiene el título de Ingeniero Técnico Industrial y poco después se marcha a Barcelona a recibir clases de canto de una profesora rusa llamada Gali Markoff, ella fue quien le recomendaría marcharse a Milán, cuna de los más grandes tenores y se encontraría con la mujer que cambió su vida.

Alfredo Kraus, en blanco y negro, cantando al micrófono; viste camisa blanca.  Músicos con guitarras al fondo.

Formado por la legendaria intérprete de Puccini y Verdi

Una de las elecciones más decisivas de su vida fue la de irse a Italia. Recién llegado a Milán, no sabía muy bien dónde dirigirse. De nuevo, la suerte quiso que se topase con una mujer española a quien contó su desesperación. Llevaba varias semanas en la ciudad y aún no sabía cuál debía ser su siguiente paso. Casualmente, aquella mujer era la hermana de María Llopart, la aclamada soprano que había interpretado a grandes como Puccini y Verdi, que terminó siendo su profesora.

Su presentación al mundo y la actuación con Maria Callas

En 1955, Kraus obtiene un premio en el XVI Concurso Internacional de Ginebra. Poco después, firmará su primer contrato profesional para la Ópera de El Cairo, debutando allí, en enero de 1956, en Rigoletto y Tosca. Tras actuar con éxito en teatros de Francia, Italia, España y Reino Unido, Kraus debuta en Portugal en 1958, con la ya antológica producción de La Traviata, donde comparte escenario con Maria Callas.

A partir de allí, la carrera de Alfredo Kraus será fulgurante y, hasta 1999, el tenor se presentará en los más importantes teatros y salas de concierto del mundo. Esta popularidad lo lleva a protagonizar dos largometrajes españoles: Gayarre y El Vagabundo y la Estrella.

Retrato en blanco y negro de María Callas, sentada con un abanico, junto a tres hombres en traje oscuro. Fondo oscuro y mesa con mantel blanco.

Su gran historia de amor: romanticismo y muerte

La relación con su mujer Rosi, a la que conoció siendo muy joven, es definida por todos como "una gran historia de amor". Una pareja sólida, que siempre estaba unida y cuya historia solo separó la muerte. Rosa Blanca Ley-Bird falleció a consecuencia de un tumor cerebral y Alfredo Kraus estuvo muy pendiente de su mujer hasta el último momento.

Cuando Rosi falleció, Alfredo se sumió en una profunda depresión. Durante casi un año, el tenor se encerró en una habitación de la casa familiar. Dejo de ensayar y de actuar y no volvería nunca a ser el mismo, cuentan sus hijos. Su vida estaba ligada a la de su mujer y, sin ella, sentía que nada tenía sentido.

Boda al aire libre. Pareja vestida de gala camina por alfombra roja, precedida por una niña.  Invitados y un Cadillac clásico de fondo.

¿De qué murió Alfredo Kraus?

Solo dos años después. En 2009, un cáncer de Páncreas acabó con la vida del Tener. Tenía setenta y dos años. Su doctor y amigo, Alfredo Matallana, al que también escuchamos en el documental, fue el encargado de anunciarle el final de su vida. Quienes estuvieron cerca de él dicen que "se murió de amor". "Yo creo que sí, que mi padre se murió de pena. Él sabía que se iba a ir con mi madre, porque de hecho lo decía", cuenta su hija en el documental.