Una familia y un bosque aislado en la novela de terror 'Crisálida', de Fernando Navarro
- El guionista y escritor Fernando Navarro se estrena en el género del terror con Crisálida, una historia de fantasmas
- La protagonista de la novela es una niña que crece en una casa aislada en un bosque junto a sus cuatro hermanos
En la crítica cultural es habitual establecer analogías estilísticas para que el lector o el espectador pueda saber a qué atenerse con una obra. De Crisálida, la primera incursión en el género del terror de Fernando Navarro, se ha dicho que gustará a los amantes de Shirley Jackson, Stephen King, el 'terror folk' sureño o los niños solitarios de las películas de Charles Laughton, Victor Erice o Carlos Saura.
Las comparaciones con el cine no son casuales, ya que el otro oficio de Fernando Navarro (Granada, 1980) es el de guionista. Ha colaborado con cineastas como Álex de la Iglesia, Paco Plaza o Jaume Balagueró, y ha sido dos veces nominado a los Premios Goya. Uno de sus trabajos más recientes, Segundo Premio (coguionizada con Isaki Lacuesta) fue seleccionada como candidata a los Premios Oscar en la categoría de Mejor Película Internacional.
'Folk horror' en las Alpujarras
Crisálida, publicada por la editorial Impedimenta, comienza con una niña que abre los ojos en un sanatorio. No sabe cómo ha llegado hasta allí. La niña se llama Nada, y está inmersa en un sopor agitado provocado por los fármacos. Los recuerdos y las pesadillas la llevan a un tiempo anterior, cuando fue a vivir junto a su familia a un bosque perdido en algún lugar entre las Alpujarras y Sierra Nevada.
En esa naturaleza agitada y extraña, los padres intentan criar a los cinco hijos en una espiral de locura y violencia. Él es un hombre atormentado y paranoico por el que Nada siente una extraña fascinación. Asediada por una presencia inquietante que habita en el corazón del bosque, la niña aprende a crecer en un entorno hostil. La voz de la niña, en primera persona, encauza esta poética historia de abandono infantil.
A medida que avanzan las páginas, Nada va recordando de dónde viene, y qué ocurrió. «Pobre niña Nada, Ná, que salió de los bosques perdía y asalvajá. Muerta porque la medio mataron con doce años. Sola y preguntando como pregunta día sí día también por sus hermanos y por su padre al que llama el Capitán y por su madre a la que llama Madreselva. Que ni comer ni ver la televisión quiere, que ni leer ni escuchar historias ni la radio ni la telenovela ni la música moderna. Nada, en su cama to el día y dando paseos y cantando como la loquita que es».
“Es un cuento de hadas posmoderno“
La novela se lee como una fábula. «Sí, es un cuento de hadas posmoderno», le precisa Fernando Navarro a Óscar López durante su entrevista en 'Página Dos'. «Tiene elementos místicos y psicodélicos, de novela gótica y de terror, me siento muy cómodo ahí», apunta Navarro. Y añade: «Esos cinco niños y los padres son víctimas de sí mismas, de su entorno». En anteriores obras del escritor granadino también encontramos esos personajes erráticos que un día deciden cambiar de vida. Supone un reto que el lector empatice con alguien que objetivamente no es bueno. Ese es el mérito de Navarro: encontrar poesía, humanidad y delicadeza en la más terrible de las situaciones.