‘Formas de superar el desamor’: arte contra la saturación visual
- La exposición Formas de superar el desamor recoge los proyectos seleccionados en la convocatoria de Ayudas Injuve a la Creación Joven
- ‘Metrópolis’ recorre esta muestra el lunes 31 de marzo a partir de la 1.00 h en La 2


¿Cómo nos aproximamos hoy a la obra de arte? ¿Somos capaces de demorarnos ante ella o nos limitamos a hacer scroll? Estas preguntas marcan el punto de partida de Formas de superar el desamor, la exposición que reúne en la Sala Amadís de Madrid, hasta el 25 de abril, los proyectos beneficiarios de la última convocatoria de Ayudas Injuve a la Creación Joven. Comisariada por Natalia Alonso, la muestra es una invitación a salir del letargo anestésico de la sobreexposición visual y recuperar la capacidad de ser conmovidos por las obras de arte.
'Formas de superar el desamor' (exposición en Sala Amadís, Madrid, hasta el 25 de abril de 2025)
En su próxima emisión, ‘Metrópolis’ hace un recorrido por estos proyectos que revelan inquietudes comunes entre los jóvenes artistas: la relación con el territorio como espacio de memoria, la fragmentación de la imagen en la era digital, la confluencia entre arte, ciencia y artesanía, y la exploración de nuevas narrativas audiovisuales. A través de técnicas y materializaciones formales diversas que van desde la instalación, la escultura y el vídeo hasta la incorporación de herramientas de inteligencia artificial, la exposición propone un recorrido en el que la mirada se expande y se libera del consumo acelerado de imágenes.
Paisajes y territorio: memoria y pertenencia
Varios de los artistas participantes han hecho del territorio y el paisaje un punto de partida para su exploración creativa. Laura Moreno, con su obra ‘Espacio ocupado’, concibe el paisaje como un collage espacio-temporal que desvela múltiples capas de significados. Manipulando imágenes y fragmentos visuales de líneas de horizontes, y recurriendo a técnicas analógicas, la artista cuestiona los límites entre lo natural y lo construido, invitando a una reflexión sobre la percepción del entorno. ¿Es acaso el paisaje una construcción política y social?
‘Baldío: que no se cultiva ni se labra’ (Clara Malpica)
Por su parte, Clara Malpica, con ‘Baldío: que no se cultiva ni se labra’, nos introduce en una de las problemáticas más recurrentes de nuestro tiempo, el impacto de la gentrificación en entornos urbanos y la pérdida de identidad que conlleva. En esta pieza, la artista cartografía espacios urbanos de resistencia a través de la recolección de malas hierbas que se resisten a desaparecer, y que, reivindicando su utilidad, utiliza también para el revelado fotográfico. Su trabajo dialoga con el concepto de terrain vague, resaltando la riqueza biológica y simbólica de los espacios marginales que escapan a la lógica productiva de la ciudad.
‘Metamorfosis solar’ (Stefano Regosini) RCB
Stefano Regosini, en ‘Metamorfosis solar’, lleva esta relación con el paisaje un paso más allá al combinar cartografía, escultura e inteligencia artificial. Su obra parte del escaneo en 3D de relieves obtenidos en la desembocadura del río Guadalhorce (Málaga), creando un paisaje ficticio que sintetiza paisajes reales. La pieza final, afectada por las variaciones solares del entorno, funciona como un dolmen megalítico del futuro, donde la deriva situacionista se encuentra con la IA dotando de color y un aspecto inquietante, a la pieza resultante.
La imagen en cuestión: el vídeo como herramienta de reflexión
En un mundo donde la imagen es omnipresente, algunos artistas han optado por el vídeo como medio para descomponer y cuestionar la forma en que miramos. Albert Gironès investiga la relación entre percepción y realidad en ‘Aquella luz entre montañas’, donde explora cómo ciertas imágenes históricas de fenómenos ópticos han sido interpretadas como apariciones sobrenaturales. Su obra examina la construcción de relatos a partir de lo visual y cómo la fotografía se contamina de múltiples significados a lo largo del tiempo.
‘Aquella luz entre montañas’ (Albert Gironès)
Por otro lado, Gari Arambarri, en ‘Tengo algo para darte’, conecta el gesto artesanal con el cine a través de la acción de coser y filmar. Sus manos, protagonistas de su obra, evocan la memoria y la transmisión de saberes, estableciendo un paralelismo entre la creación textil y la construcción de narrativas audiovisuales como dos formas de tejer relatos.
‘Tengo algo para darte’ (Gari Arambarri)
El artista Leo Pum, en ‘Imagen hunting’, reflexiona sobre el impacto de las pantallas en nuestra percepción y nuestra relación con el mundo. Retomando las ideas de Ernesto Sábato y Byung-Chul Han, el artista transforma la violencia visual que ejercen los dispositivos digitales en una acción performativa: la ruptura de una pantalla como acto de resistencia. Su obra pone en cuestión el consumo acelerado de imágenes y la adicción al contenido inmediato, proponiendo una reflexión sobre nuestro papel en el entorno digital.
Nuevas materialidades: del espacio habitado a la percepción del color
Otros creadores exploran las posibilidades de la tecnología en el arte contemporáneo. Elsa Casanova, con ‘El grajo que vuela bajo’, genera un archivo visual que oscila entre la predicción meteorológica y la cultura digital, combinando refranes populares con las narrativas del colapso climático en internet. A partir del análisis de la figura de la persona del tiempo y todo el imaginario que lo acompaña, su trabajo aborda la desconexión entre la experiencia cotidiana y la crisis ecológica.
Desde la escultura, el trabajo de Andrea Aguilera, ‘Folding bodies’, analiza el espacio doméstico y su relación con el cuerpo a través de la fotografía y la escultura. Su obra traza los contornos de los objetos que habitamos, explorando su carga simbólica más allá de su utilidad funcional y cuestionando nuestra forma de relacionarnos con el entorno construido.
En el centro de la sala principal de la exposición, se encuentra la obra de Javier Rodríguez Lozano, ‘El juego del ermitaño’, una pieza que rompe la distinción entre arquitectura humana y animal a través de una serie de esculturas-maquetas que exploran el concepto de habitar. Inspirado en el pensamiento de Juhani Pallasmaa y Álvaro Galmés Cerezo, y fascinado por el mundo de las miniaturas y la maquetación, su trabajo sugiere que todas las especies construyen espacios que organizan su relación con el mundo, desmontando el antropocentrismo y mostrando múltiples formas de existencia.
‘Amanita Digital’ (Marc Anglès)
Finalmente, la obra de Marc Anglès, ‘Amanita Digital’, que tiñe de azul toda la estancia, investiga el simbolismo de este color en la cultura contemporánea, desde su asociación con la melancolía hasta su papel en la tecnología. En su instalación, cultiva LED azules en una granja tecnológica, disolviendo las fronteras entre arte y ciencia. La obra reflexiona sobre la influencia de la luz artificial en la percepción y el estado de ánimo, vinculando la estética digital con las emociones humanas.
Una invitación a desacelerar
En un mundo donde todo parece efímero y fugaz, ‘Formas de superar el desamor’ nos propone otra temporalidad: la del asombro y la deriva mental. A través de sus obras, estos jóvenes creadores nos recuerdan que el arte no es solo un objeto de consumo, sino un territorio de exploración y cuestionamiento. La exposición podrá visitarse en la Sala Amadís de Madrid hasta el 25 de abril, ofreciendo una oportunidad única para detenerse, mirar y, quizás, volver a enamorarse del arte.