Saddam, un niño de 10 años, fue alcanzado delante de su casa por el disparo de un francotirador israelí. Lo ha grabado una cámara de seguridad. El niño se retuerce por el dolor, grita y cae semiinsconciente. Ahora los médicos tratan de salvarle la vida en un hospital de Nablus, Cisjordania, a unos 30 km de donde ocurrieron los hechos, pero su estado es crítico.
Su padre, Iyad, cuenta que Saddam había bajado a hablar por teléfono con su madre. Están divorciados. Y en ese momento, le dispararon. Asegura que después los propios soldados retuvieron casi media hora la ambulancia para registrarlos. Perdieron demasiado tiempo hasta llegar al hospital.