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Aquí hay más policías y periodistas que manifestantes... Hemos contado quizas un centenar de personas que han venido a protestar... Eso sí, están en el lugar de los hechos, muy cerca del Capitolio... Y con el recuerdo muy vivo del 6 de enero esto ha bastado para atraer una gran atencion y sobre todo para poner en maxima alerta a la policia, han vuelto a vallar el capitolio, han convocado a la guardia nacional, nadie quiere que un posible incidente violento les pille con la guardia baja... La marcha es precisamente para defender a los que asaltaron el Capitolio y acabaron arrestados... Más de 600 personas tienen cargos que van del allanamiento a la insurrección, por aquel asalto que dejo a mas de 150 policias heridos y varias personas muertas y que pretendía impedir que se validasen los resultados electorales. Pero ningun líder político ha respaldado esta marcha, y tampoco los grupos radicales de extrema derecha que sí estuvieron en el asalto y dicen que esta convocatoria era una trampa. FOTOGRAFÍA:EFE/EPA/MICHAEL REYNOLDS.

En EE.UU. ocho meses después del asalto al Capitolio la percepción de su gravedad ha ido cambiando, sobre todo entre los votantes republicanos: cada vez son más los que lo justifican. Este sábado en Washington está convocada una manifestación para apoyar a los que están procesados por aquellos sucesos. Y esta vez la policía ha previsto fuertes medidas de seguridad.

FOTO: Un vehículo policial se sitúa frente a la fachada del Capitolio, en Washington (EE.UU.) Anna Moneymaker/Getty Images/AFP.

Australia tendrá al menos ocho submarinos atómicos en las próximas décadas para patrullar el océano Pacífico. La nueva alianza de este país con EE.UU. y Reino Unido, anunciada por sorpresa esta semana, tiene como objetivo contener a China, que en los últimos años se ha convertido en la primera potencia naval mundial. Según los observadores, el Pacífico y el Índico pueden ser escenario de una nueva guerra fría entre una expansionista China y EE.UU. Aunque sea a costa de ningunear a Europa. Francia ha mostrado su monumental enfado con una decisión insólita: llamar a sus embajadores en Washington y Canberra, tras ver cómo Australia rompe unilateralmente un contrato equivalente a 56.000 millones de euros.

Foto: Getty Images

Bajo un calor abrasador, la sombra que da este puente es el único cobijo...Esto es Texas, unas 10.000 personas se hacinan aquí con sólo 22 retretes portátiles y el agua del río para refrescarse... Es el río Bravo, la frontera entre México y Estados Unidos... En este punto el nivel del agua es bajo y algunos vuelven a cruzarlo cada día para comprar comida en México... En el lado estadounidense no encuentran víveres... Aquí esperan su turno para entregarse a la patrulla fronteriza e intentar pedir asilo... Pero son tantos, que los agentes están desbordados y muchos llevan varios días y varias noches en este campamento improvisado... La mayoría vienen de Haití golpeado por los terremotos y la violencia... Emprendieron el viaje hace años y han pasado por varios paises, en un peligroso camino desde Sudamérica... Su futuro es incierto: Estados Unidos ha ampliado la protección para los haitianos pero también ha retomado los vuelos de deportación... Y ésta es la última imagen de la crisis humanitaria en la frontera...FOTOGRAFÍA: OFFICE OF U.S. CONGRESSMAN TONY GONZALES (TX-23)/via REUTERS.

El ministro de exteriores francés ha calificado de "puñalada por la espalda" la alianza antichina entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia, que ha dejado a París sin el contrato del siglo: más de 30.000 millones de euros en submarinos para Australia porque ese país ya no los va a comprar.

Australia conseguiría mejorar su defensa y Francia ganaba 34 mil millones de euros y miles de empleos. Los submarinos estarían listos en el 2030.

Pero de forma abrupta, Australia anunciaba ayer que rompía el llamado contrato del siglo. Ahora no quiere los submarinos franceses porque ha llegado a un acuerdo con EEUU y Reino Unido, que le permitirá tener una tecnología más avanzada: submarinos de propulsión nuclear capaces de permanecer sumergidos mucho tiempo sin ser detectados.

FOTO:EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON / POOL

Francia ha mostrado su malestar con el acuerdo de seguridad anunciado entre EE.UU., el Reino Unido y Australia y que podría perjudicar un contrato de defensa entre París y Canberra.

Foto: El primer ministro británico Boris Johnson, el primer ministro australiano Scott Morrison (centro) y el presidente estadounidense Joe Biden asisten a una conferencia de prensa conjunta desde The Blue Room en la Casa del Parlamento en Canberra, Territorio de la Capital Australiana, Australia. EFE / EPA / MICK TSIKAS

Es el último desafío de Estados Unidos a China: un pacto de seguridad a tres bandas para contrarrestar el avance del gigante asiático. Una alianza con Australia y el Reino Unido para compartir tecnología militar avanzada. Australia obtendrá submarinos de propulsión nuclear que pueden acabar patrullando el disputado mar del sur de China, aguas que Pekín reclama como propias. Hasta ahora Estados Unidos solo había compartido inteligencia sobre estos poderosos submarinos con Londres.

De la Europa de la defensa, una de las aspiraciones dibujadas por la presidenta de la Comisión Europea, Von der Layen, en su discurso del estado de la Unión, al AUKUS, el anuncio del Gobierno del Reino Unido de un pacto a tres con Estados Unidos y Australia, en cuestión de horas, que sacude el tablero de seguridad mundial.

AUKUS va a permitir compartir seguridad cibernética, inteligencia artificial y sistemas submarinos y de largo alcance. Estados Unidos mueve ficha frente a la pujanza de China: suma otras siglas, otro club de seguridad militar y estrategia a su cartera. El primer ministro británico, Boris Johnson, anunciaba esta nueva alianza, con la que cree que el país puede hasta crear empleo. Esto ha activado las alertas en China, que acusa a Estados Unidos de socavar la paz y la estabilidad regional y los pactos de no proliferación. Pekín acusa al trío del AUKUS de utilizar las exportaciones nucleares como herramienta geopolítica. Este convenio permite a Australia el acceso a la tecnología necesaria para fabricar submarinos de propulsión nuclear. Deja en papel mojado el acuerdo de Francia con el país oceánico. 31 mil millones de euros, que han saltado por los aires en París. También ha despertado suspicacias en Nueva Zelanda ante el temor de que en breve puedan navegar por sus aguas submarinos con propulsión nuclear. La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, ha dicho que vetará la entrada en las aguas de su país a los futuros submarinos nucleares australianos.

Con los corresponsales de Radio Nacional en Washington, Fran Sevilla; en Londres, Sara Alonso; en Bruselas, María Carou; y en París, Antonio Delgado.