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Hablamos de abusos sexuales en la infancia y de sus secuelas, con algunos datos bajo el brazo. Un reciente informe de la Fundación Anar publicado el pasado diciembre sobre la Conducta Suicida y la Salud Mental en la Infancia y la Adolescencia en España, de 2012 a 2022, dice que la violencia contra el menor está detrás de un 60% de los casos de este tipo de conducta. El principal perfil: una mujer adolescente, de entre 13 y 17 años, de familia migrante, con bajo rendimiento escolar, y víctima de agresión sexual, entre otros datos. Abordamos este asunto y lo hacemos pasando las páginas de Lolita contra el lobo (Serendipia Editorial), la historia de Laura Strego, ilustradora, superviviente de este tipo de violencia, que sufrió precisamente entre los 12 y los 17 años por parte de un amigo de su hermano que tenía siete años más que ella. Nos acompaña también la coautora de este libro, una colega, Nuria Coronado, periodista especializada en feminismo, que también ha escrito Mujeres de frente, Hombres por la Igualdad y Comunicar en Igualdad. Además, nos damos una vuelta por el Museo del Prado para conocer el papel de las mujeres como promotoras y benefactoras de las artes.

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(Entrevista de Manuel Sollo). Un hombre de 55 años va a desvelar todos sus íntimos terrores y afanes. Ya no podrá recuperar la infancia perdida y maltratada, ya no podrá reconstruir la amputación emocional y sexual sufrida, jamás regresará el tiempo del cuidado materno. Pero debe este relato desnudo a los demás, a su gente y sobre todo a sí mismo. Ese hombre es el escritor Alejandro Palomas y lo cuenta en Esto no se dice (Destino). En enero de 2021, el autor denunció en la radio que de niño había sufrido abusos sexuales a manos de un religioso del colegio de La Salle, de Barcelona, en el que estudiaba. Aquel gesto aceleró las investigaciones sobre la pederastia en la Iglesia y la jerarquía católica volvió a pedir perdón a las víctimas. Pero aún después de aquello, Palomas necesitaba volver a lo más profundo de su memoria y volcar toda su trágica experiencia en la escritura que tantas veces le salvó. No hay rencor hacia ese agresor ya muerto, sino homenaje a la memoria de aquel niño, de su perro Rulfo y de la madre siempre curativa que le dijo al final: No puedes irte hasta que te sientas libre. Ahora, al menos, vive reconciliado con los abrazos.

  • El pederasta confés haurà de complir 21 anys i 9 mesos de presó per abusar sexualment de quatre alumnes menors
  • L'Audiència de Barcelona haurà de dictar una executòria de sentència i notificar l'ingrés a presó del condemnat

Compartir vídeos de los hijos en las redes es una práctica muy extendida. Pero los expertos avisan y piden precaución porque ese contenido es una enorme fuente de información. En Estados Unidos, la alerta de una madre sobre el posible uso que los pederastas pueden hacer de los vídeos de TikTok, se ha hecho viral.

Los expertos piden a los progenitores que eviten exponer a sus hijos en redes sociales. Borrar sus fotos puede ser una opción, pero no evita su uso fraudulento como, por ejemplo, usurpación de identidad o manipulación de la imagen. Según los psicólogos, esa proyección temprana de nuestros hijos puede tener consecuencias cuando sean adolescentes

Insisten en que el uso de las redes de forma reflexiva -sin necesidad de compartir la edad, los gustos y las aficiones de nuestros hijos- es posible. Sólo así seremos ejemplo para los niños y jóvenes, aseguran los que saben.

Hablamos de la violencia contra las mujeres adultas en la Iglesia, laicas y religiosas. Comenzamos con el testimonio de Rocío Figueroa, teóloga y exreligiosa peruana, víctima de este tipo de maltrato a los 15 años. Denunció los abusos del vicario de su congregación y terminó sacando a la luz los de su fundador. Hoy, desde la organización internacional Voices of Faith, trabaja para erradicar esta vulneración de los derechos humanos. Continuamos con Pepa Moleón, miembro de Revuelta de mujeres en la Iglesia, un movimiento que lucha por la renovación de la institución en nuestro país; y con Paula Merelo, autora del libro Adultos vulnerados en la Iglesia (editorial San Pablo). Por último, conocemos a Mariví Martinikorena, víctima de abusos sexuales en la infancia por parte de una religiosa del colegio en el que estudiaba, las Ursulinas de Pamplona.
toleranciacero.rne@rtve.es