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  • Un estudio sugiere que el polvo espacial podría transportar vida entre planetas
  • Así, los asteroides no serían el único 'vehículo' posible para microorganismos
  • La vida en la Tierra pudo venir de partículas llegadas en corrientes de este polvo
  • Apuntan a una compleja red planetaria en la estrella Próxima Centauri
  • Frías nubes de polvo sugieren que pueden existir varios planetas a su alrededor
  • El planeta de tipo terrestre Próxima B orbita esta estrella, la más cercana al Sol

Los telescopios de todo el mundo están hoy pendientes del paso de un asteroide que pasará a 42.000 kilómetros de la Antártida. Se llama 2012 TC4, tiene el tamaño de un chalé y es un "asteroide probeta. Es una buena ocasión para que los científicos estudien el comportamiento de este tipo de cuerpos celestes.

La sonda Voyager 1 de la NASA partía hacia un viaje a lo desconocido el 5 de septiembre de 1977 desde Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos). Ni los pronósticos más optimistas esperaban que, a día de hoy, aún continúe adelante. Esta nave y su gemela, la Voyager 2, lanzadas para explorar los planetas gigantes Júpiter y Saturno, se han convertido en los ingenios humanos que han conseguido llegar más lejos.

En 2012, la Voyager 1 abandonó la heliosfera, una especie de "burbuja" que envuelve el Sistema Solar, y cruzó al espacio interestelar. Se espera que la Voyager 2 rebase esa frontera dentro de pocos años. Ambas se mantienen en buen estado y envían datos a la Tierra prácticamente cada día.