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El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se encuentra de visita en Catar, donde hoy se reúne al más alto nivel con el Emir para negociar la salida de Afganistán de más colaboradores españoles. Tras su viaje de la semana pasada a Pakistán, Albares para en el segundo país con contacto e influencia sobre el nuevo gobierno afgano: “Son los dos países fundamentales, con conocimiento e influencia. El mensaje es el mismo que en Pakistán: que nuestros colaboradores puedan salir libremente, que la ayuda humanitaria pueda llegar y que se respeten los derechos humanos, especialmente de las mujeres y las niñas”. Albares dice que también es importante para estos dos países evitar una crisis de refugiados en la región y reitera que la comunidad internacional no tiene planes de reconocer ni establecer un diálogo directo con los talibanes: “No hay intención de tener conversaciones políticas, ni contactos políticos, ni reconocimiento del gobierno talibán. Por tanto, ahora mismo eso ni quita ni pone. Si puede haber contactos operativos para esos tres fines”. Albares también aprovechará la visita de hoy para hacer “diplomacia económica” y se reunirá con fondos de inversiones cataríes que tienen inversiones en nuestro país y viceversa.

TVE es uno de los pocos medios que está informando desde dentro de Afganistán. En Kabul han podido presenciar las aglomeraciones de gente en los bancos y la vuelta al trabajo de los hombres únicamente. Los talibanes han dicho que no permitirán que el país sea plataforma de terroristas y miran a Rusia y a China, dos potencias con intereses en Afganistán, económicos y de seguridad. [Consulta nuestro especial: 20 años del 11-S]

Foto: Un control talibán en una calle de Kabul (EFE/EPA/STRINGER)

En Afganistán no hay ninguna conmemoración especial por el 11-S, pero la sociedad se encuentra dividida en sus opiniones: por un lado han sido 20 años de corrupción política, por otro, la sociedad ha testado la democracia y ha avanzado en derechos. Dos décadas después de los atentados que propiciaron la guerra contra los talibanes y el terrorismo islamista, los extremistas han vuelto al poder anclados en el pasado. Foto: EFE/EPA/STRINGER

Plena guerra de Afganistán y un general confiesa "No sabíamos qué estábamos haciendo". "No había ninguna estrategia", alerta un funcionario. "Las cifras siempre se manipulaban", cuenta otro. Una agencia federal los entrevistó, habló con cientos de militares, diplomáticos y asesores para entender qué fallaba en Afganistán.

[Especial: 20 aniversario del 11-S]

FOTO: Una bandera estadounidense cuelga de la fachada del Pentágono durante los actos en memoria del 20 aniversario del 11-S. REUTERS/Al Drago.

En un parque de Kabul, la preocupación es sobrevivirMás de 200 familias viven con lo puesto, huyeron cuando avanzaba la ofensiva de los talibanes que finalmente les llevó a tomar Kabul. Hoy están sin futuro, sin ayuda y con quienes les amenazaban, en el poder.

Islamudin, de 42 años trabajaba de policía para el anterior gobierno y resultó herido en Humruz. "No tenemos agua ni techo, nadie nos presta ayuda", se lamenta.

Expolicías, exmilitares, civiles que huían de los combates: el parque es un cajón de sastre.

Bibigol vino de la provincia de Tajar. Usaba burka antes de la llegada de los talibanes, pero el nuevo régimen le da pavor. "Los niños enferman, no tenemos medicamentos", se queja esta madre de cinco hijos.

Poco después de la entrevista una patrulla de talibanes irrumpe en el parque. Piden nuestros permisos, se los mostramos, pero aun así nos echan. Y nos advierten: que sea la última vez que firmamos a las mujeres.

Foto: EFE/EPA