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Una semana después de la desaparición del submarino ARA San Juan en aguas del Atlántico sur, la Armada Argentina ha confirmado que el día que se perdió el contacto con el buque se registró una explosión en la zona por la que navegaba, lo que ha desatado la indignación de los familiares de los 44 tripulantes, que ven como se reducen drásticamente las esperanzas de hallarles con vida pese a que se mantiene el operativo de búsqueda.

La confirmación de que el submarino argentino ARA San Juan, desaparecido desde hace más de una semana en aguas del Atlántico sur, sufrió una explosión el mismo día en que se registró la última comunicación con la embarcación ha sumido en la desesperanza a los familiares de los 44 tripulantes, que dan por muertos a sus allegados y cargan contra la Armada por la falta de información y por las deficiencias de la nave.

Una semana después de la desaparición del submarino ARA San Juan, la Armada Argentina ha confirmado que el día que se perdió el contacto con el buque se registró una explosión en la zona por la que navegaba, lo que ha desatado la indignación de los familiares de los 44 tripulantes, que ven como se reducen drásticamente las esperanzas de hallarles con vida pese a que se mantiene el operativo de búsqueda.

El portavoz de la Armada argentina, Enrique Balbi, ha confirmado este lunes que el "ruido" detectado en la zona donde se busca al ARA San Juan en el Atlántico Sur no corresponde al submarino, que lleva desde el miércoles incomunicado con 44 personas a bordo.

El capitán Balbi ha puntualizado que, pese a todo, se hará un último barrido en ese punto "para que no queden dudas".

Horas antes, la Armada argentina había informado de que varias embarcaciones que participan de las labores de búsqueda del submarino habían detectado un "ruido" que podía pertenecer a la nave a 360 kilómetros de la Península Valdés, en la Patagonia argentina, donde hay una profundidad promedio de 200 metros.

Ese punto coincide con el viaje que debía hacer el submarino, que había partido el lunes con 44 tripulantes a bordo del sureño puerto de Ushuaia y se dirigía de regreso a su base, en Mar del Plata.

"Ese ruido se analizó, la firma acústica, y no corresponde a un submarino, a un patrón de lo que sería golpes de casco en sistema morse. Es un ruido continuo, constante, que podría llegar a ser ruido biológico", ha indicado ante la prensa el capitán Enrique Balbi.