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"Los Estados Unidos de América designarán ANTIFA como una organización terrorista". Esas poco más de diez palabras que el presidente estadounidense Donald Trump tuiteaba el pasado domingo para volver a marcar agenda política, palabras que el líder de Vox, Santiago Abascal, tardó muy poco en suscribir y aplaudir. "Es un argumento sin sentido: ni es una organización, ni tiene líder, ni oficinas, ni es terrorista", ha explicado en 24 horas de Radio Nacional Mark Bray, historiador y autor de Antifa, un estudio sobre este movimiento que "es el enemigo más importante de Vox y la alt-right americana": "La palabra terrorista es una forma drástica de deslegitimar la política de un enemigo y el movimiento antifascista es su enemigo más importante. Es una forma de cambiar la perspectiva: de un movimiento que lucha contra el fascismo a calificarlos como terroristas".
Bray, vinculado estrechamente al mundo del activismo (promovió el movimiento Occupy Wall Street tras la crisis financiera de 2008), define el movimiento antifascista como "una política de autodefensa contra la extrema derecha" que "puede o no ser violenta": "En Estados Unidos hay mucha rabia por las matanzas contra la gente negra. Alguna puede ser de grupos antifa, pero es una rebelión mucho más grande". Y es que Bray define los episodios que estamos viviendo como "la más importante rebelión de EE.UU. en 50 años" y señala que Trump está intentando matar dos pájaros de un tiro: desviar la atención del problema principal y de estigmatizar a sus enemigos. "Los orígenes de esto son obvios: la brutalidad policial y el racismo. Pero Trump no quiere hablar de ello", ha sentenciado.
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Los vecinos de George Floyd no olvidan que su brutal detención se debió a que pagó con un billete falso de 20 dólares. Su ciudad, Minneapolis, con un 80% de población de raza blanca, se vuelca en muestras de apoyo y frustración ante una situación que, aseguran, se arrastra desde hace demasiado tiempo. Las manifestaciones se han replicado por todo el país, con alrededor de 4.000 detenciones en protestas de más de 20 ciudades. En algunas de ellas, la propia Policía se ha puesto del lado de los manifestantes.
Continúan las movilizaciones antirracistas más intensas de los últimos 50 años. La intersección de la avenida Chicago con la calle 38 de Mineápolis se ha convertido en una suerte de santuario para honrar la muerte de George Floyd. Las protestas se siguen prolongando, por sexta noche consecutiva, no se ha respetado el toque de queda impuesto por el Ejecutivo de Trump y la policía y la Guardia Nacional han reprimido con dureza a los manifestantes. Un Donald Trump, por cierto, que ha recurrido a las redes sociales para criminalizar a los manifestantes y ha acusado de debilidad a gobernadores y alcaldes.
Informa Fran Sevilla, corresponsal de Radio Nacional de España en Estados Unidos y enviado especial a Mineápolis.
Las protestas siguen a lo largo y ancho de Estados Unidos ante las brutalidades raciales de las autoridades, pidiendo cambios estructurales para poner fin a casos como el de la muerte de George Floyd. Se están llevando a cabo investigaciones sobre las prácticas policiales durante los disturbios, poniendo a prueba a las fuerzas de seguridad del estado. Las autoridades y los gobernadores llaman a la calma y piden cautela ante posibles rebrotes de coronavirus por las multitudes.
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Se trata de las movilizaciones contra el racismo más intensas de los últimos 50 años en Estados Unidos. "No puedo respirar", lo último que pudo decir George Floyd antes de ser asesinado, se ha convertido en el grito de unas protestas que se han repetido por toda la geografía del país. La noche ha sido complicada en el exterior de la Casa Blanca donde la policía ha dispersado las concentraciones con gases lacrimógenos. Además, en Minneápolis, 150 personas han sido detenidas por desafiar el toque de queda y rendir recuerdo a Floyd.
Uno de los manifestantes, Robert, explica que "son décadas, sino siglos, de ignorar y abusar de la gente".
Informa Fran Sevila, desde Minneápolis
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La policía estatal ha cargado este sábado contra los manifestantes en Mineápolis (Minesota) que protestaban por quinta noche consecutiva por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de policías cuando estaba siendo detenido el pasado lunes. Los agentes han arremetido contra los presentes y lanzado gases lacrimógenos después de que algunos manifestantes arrojaran petardos contra ellos produciendo incendios en diferentes partes de la ciudad.
George Floyd fue un prometedor jugador de baloncesto y fútbol americano. Y ha sido el exprofesional de la NFL Colin Kapernick una de las estrellas del deporte que más se ha implicado en las protestas por la muerte de Floyd, contra la que también han alzado su voz Lebron James, Pau Gasol o Stephen Curry.
Su activismo le costó a Kapernick quedarse sin contrato cuando hace tres años se arrodilló en pleno himno nacional en protesta por la laxitud del gobierno ante los excesos policiales. Ahora, su tuit ha sonado como un grito en las redes sociales. "Cuando el civismo conduce a la muerte, rebelarse es la única reacción lógica", dice.
Jaylen Brown, jugador de los Celtics de Boston, ha conducido quince horas para estar en una marcha en Atlanta. "Ser una estrella de la NBA no me excluye de la discusión. Antes que nada soy un hombre negro y miembro de esta comunidad", ha añadido.
Es el último episodio del movimiento del deporte contra el racismo en Estados Unidos, como el que sufrió Jesse Owens al regresar de los Juegos de 1936.
O las protestas, contra la guerra y la segregación racial, de Cassius Clay, el más grande. El mundo conoció la reivindicación del "Black Power" en los Juegos de México 1968. Una discriminación contra la que también luchó Arthur Ashe. A veces el deporte unió razas, como logró Nelson Mandela con la selección sudafricana de rugby en la Copa del Mundo de 1995.
Está previsto que los astronautas que viajan en la primera misión tripulada privada a la Estación Espacial Internacional lleguen esta tarde. Una misión que abre una nueva era y reabre un debate sobre la carrera por la conquista del espacio y sobre si puede privatizar la luna. En la década de los 80, Dennis Hope vendía parcelas lunares, totalmente ilegal. En 2001 Dennis Tito, fue el primer turista espacial y ahora Elon Munsk ya prepara un vuelo a la luna con un millonario japonés. Rusos, norteamericanos, chinos y europeos han competido por acercarse a la luna, y ahora las grandes potencias no renuncian a sus intereses económicos no solo en la luna, en todo el espacio.
La ira que se ha desatado en las mayoría de los Estados en la América de Donald Trump recuerda que la discriminación racial sigue siendo una asignatura pendiente en Estados Unidos. Desde que Kennedy se propuso terminar con ella y continuara Lindon Johson los posos permanecen como demuestra la muerte de George Floyd aprisionado bajo la bota de un policía. Carlos Salvador firma la crónica. 31/05/20
Las protestas en Mineápolis por la muerte del afroamericano George Floyd se han extendido por Mineápolis por quinto día consecutivo, dejando numerosos incidentes y enfrentamientos entre la policía y los manifestantes hasta bien entrada la madrugada, a pesar de haberse declarado el toque de queda el viernes.
La policía estatal ha cargado este sábado contra manifestantes y periodistas en Mineápolis (Minesota) que protestaban por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de policías cuando estaba siendo detenido el pasado lunes. Los efectivos han cargado después de que unas cuatrocientas personas siguieran congregadas en la zona del Quinto Distrito de Mineápolis, después del inicio del toque queda impuesto en la urbe a las 20.00 hora local (01.00 GMT).
Las protestas por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de la policía en Minneápolis se han extendido hasta La Casa Blanca, Washington, donde los los manifestantes y los agentes del Servicio Secreto han protagonizado importantes enfrentamientos. Tras ello, las protestas se extendieran a otros puntos de la capital, donde se han registrado incendios y saqueos.
La policía estatal ha cargado este sábado contra manifestantes y periodistas en Mineápolis (Minesota) que protestaban por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de policías cuando estaba siendo detenido el pasado lunes. Los agentes han arremetido contra los presentes y lanzado gases lacrimógenos después de que algunos manifestantes arrojaran petardos contra ellos. Además, las autoridades han expulsado del lugar a un grupo de periodistas, entre los que figuraba un equipo de RNE.
Incendios y edificios destruidos: las protestas dejan un panorama desolador en las calles de Mineápolis
- La policía de Mineápolis ha cargado contra manifestantes y periodistas tras saltarse el toque de queda
- Los disturbios por la muerte de George Floyd se han extendido grandes ciudades como Nueva York y Washington
Las protestas por la muerte de George Floyd se han extendido desde Mineápolis a otras ciudades del país como Atlanta, Los Ángeles o Nueva York. Desde allí hablamos en el Informativo España a las 8 Fin de SemanaInformativo España a las 8 Fin de Semana con Emma Daly, directora de Comunicación de la organización Human Rights Watch.
Afirma que en las calles de la ciudad han "mucha rabia y mucho dolor" y señala que están "acostombrados a ver estas imágenes" de violencia policial contra personas negras: "El problema del abuso policial contra las comunidades de color no es solo que a veces maten a alguien, es que todos los días utilizan fuerza no letal contra personas de color, más a menudo que contra gente blanca". "En este país, la policía está para responder a problemas sociales y no está entrenada para hacer eso", continúa Daly.
Critica la actuación del presidente Donald Trump que en vez de ejercer un "liderazgo que intente unir el país", publica tweets que "no ayudan a bajar la temperatura". Señala que además, requiere una buena acción como líder para "llevarnos a una situación en la que la policía sepa usar su fuerza de forma productiva y no de manera discriminatoria".
Sobre los actos violentos en las protestas afirma que los llevan a cabo pocas personas y matiza que muchos alcaldes y gobernadores han salido a la calle entendiendo la rabia pero pidiendo que se porten de manera pacífica.